Ángel, el del carrito, Premio Autónomo del Año
UPTA Galicia le entrega este galardón como reconocimiento a una trayectoria de más de cuatro décadas

Ángel García, más conocido entre todos los vecinos y vecinas de Vilagarcía como Ángel, el del carrito, recibirá de manos de UPTA Galicia el Premio Autónomo del Año.
Esta asociación ha decidido entregarle el premio, señalan, como reconocimiento a una trayectoria de más de cuatro décadas dedicada al trabajo autónomo y a un establecimiento plenamente integrado en la vida de la ciudad,
Desde UPTA Galicia señalan que con este galardón quieren destacar "el valor de quienes desarrollan su actividad durante años en pequeños negocios, manteniendo abiertas sus puertas y creando vínculos duraderos con el entorno". La organización considera que la historia de ángel refleja el esfuerzo diario, la responsabilidad y la constancia que caracteriza a tantos trabajadores autónomos.
Así, el presidente de UPTA España, Eduardo Abad, afirma que este vilagarciano "representa a la perfección a esos autónomos que hacen de su trabajo una forma de vida y que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de la historia de su ciudad". Y subraya que, durante estas cuatro décadas, no solo atendió un negocio, si no que estuvo presente "en el día a día de varias generaciones de vilagarcianos, compartiendo conversaciones, celebraciones y momentos cotidianos".
Con este reconocimiento, por tanto, quieren agradecerle "su dedicación, su cercanía y todos los años que ha entregado a Vilagarcía".
Último día
Ángel García se jubila este sábado después de 42 años al frente de este establecimiento. Su retirada supondrá el cierre de una etapa profesional pero, también familiar, que suma seis décadas de presencia en el carrito de la Praza de Galicia.
La relación de la familia García con este negocio comenzó en el 1966, cuando el padre de Ángel puso en marcha este negocio. Años después, el que ahora se jubila, asumió la responsabilidad de continuar con la actividad y mantuvo viva una tradición que llega hasta estos días.

El establecimiento ha permanecido en el mismo emplazamiento durante años y, es por ello, que se ha convertido en una referencia tanto para los vecinos y vecinas de la localidad como para sus visitantes.
Más allá de la venta de dulces, helados o refrescos, el kiosco ha funcionado como un punto de encuentro para todos los vilagarcianos y vilagarcianas gracias a la cercanía de su propietario.













