Rubiáns despide las fiestas con un original desfile de carrozas
Los disfraces brillaron por su originalidad
Un verano con promesas de inicio y collares hawaianos invadió Rubiáns, mientras una sirenita era pescada por una capitana con gabardina amarilla y las amantes del fitness recorrían las inmediaciones del centro sociocultural para dar buena muestra de su dominio de las pesas.
Un hombre al que aman las velutinas se paseaba con el equipo en mano y los seres de Disney también desfilaban, mientras las carrozas más rústicas anunciaban espectáculos que ni las más aclamadas orquestas. No faltó el Mundial de fútbol y regresó la alegría por los buenos resultados de la selección española.
Todo esto pasó en Rubiáns y no fue producto de la magia, sino del entusiasmo con el que las personas residentes viven las fiestas de San Ramón y Santa Plácida. Organizadas por la asociación vecinal O Souto, cada año programan variadas actividades, desde verbenas a procesiones y misas, pasando por las sesión vermú. El desfile de carrozas es uno de los eventos más tradicionales, una especie de carnaval de verano pero con los tintes enxebres que hacen que todo sea mucho más espontáneo y divertido












