Una fiesta “de la calle” y que se disfruta mejor en compañía
El Concello cifra en 35.000 las personas asistentes y constata que subió la participación en los actos diurnos

Posiblemente aquel 16 de agosto de 1984 en la que todo empezó amaneciese en materia de temperatura muy similar al de este 2026: superando ampliamente los 30 grados. Vilagarcía lo tenía todo de cara para que la Festa da Auga fuese una de las más multitudinarias que se recuerdan y la celebración – más de todos y todas que nunca– no defraudó.
Desde primerísima hora las calles rebosaban ambiente y poco antes de la salida del santo del templo parroquial ya había gargantas gritando el ya mítico “¡Qué viva San Roque!”. El patrón no se hizo de rogar. Las puertas de la iglesia se abrieron justo a las doce menos cuarto para bailar sin cansancio el pasodoble ‘Triunfo’ interpretado por la Banda de Música de Vilagarcía.
El recorrido hasta la capilla no lo hizo solo, sino que un manto de miles de almas ávidas de fiesta lo acompañó hasta justo donde una altísima grúa esperaba paciente con el pregonero de la edición del Auga de este año. Fue el gaiteiro de Carril (como él proclama a los cuatro vientos) Cristian Silva el encargado de –a golpe de gaita– dar el pistoletazo de salida a una de las fiestas diurnas más divertidas y familiares.

El calor apretaba en todas las calles de la Zona Húmida y desde los balcones, terrazas y ventanas los vecinos y vecinas se equiparon de artillería pesada para que nadie se quejase de que “Aquí no llega”. Mangueras, cubos, tarteras o todo lo que sirviese para salvaguardar el líquido elemento. Ese lema fue, como no podía ser de otra forma, el grito más repetido durante las horas que duró una fiesta que es patrimonio de todos y todas las que quieren disfrutarla.
En diferentes calles del centro hubo música generando un ambiente que – cerca de las seis de la tarde– todavía estaba en su máximo apogeo en enclaves como el de A Baldosa o O Castro. En la calle grupos de amigos, familias enteras, participantes de todas las condiciones y edades quisieron demostrar que la Festa da Auga se vive, con diferencia, mejor en compañía. Y que, quienes acuden solos, encontrarán el mejor espíritu para ser acogidos en la celebración.
De las más multitudinarias
La coincidencia de la festividad de San Roque en domingo – una jornada en la que la mayoría de la gente no trabaja– propició que la de este 2026 fuese una de las ediciones diurnas más multitudinarias que se recuerdan. Desde el Posto de Mando Único promovido por el Concello se estima que fueron más de 35.000 las personas que inundaron las calles en busca del gran chapuzón. Una cifra que constata que el retorno a la celebración más familiar que se adoptó hace unos años, sin los camiones de bomberos y solo con el agua que cae de los balcones, ha sido acertada y beneficiosa para que la fiesta – si cabe– siga creciendo más y más.
Las peñas como alma
Al igual que ocurre con otras celebraciones emblemáticas y multitudinarias como el Albariño, en la Festa da Auga las peñas siguen siendo el alma. Sus camisetas son un repaso por las noticias y acontecimientos de los últimos meses, siempre con un toque de humor. Así el “six seven” tan de moda entre los jóvenes se dejó ver en varias, al igual que el “Oh Ferrán, Ferrán... aquí no llega”, en referencia al ‘trend’ viral del Mundial de fútbol. Las referencias a San Roque también eran constantes entre las peñas, que gozaron de la celebración hasta bien entrada la tarde. Momento en el que los otros fieles, con más fervor, devolvieron al santo a su iglesia en procesión y hasta 2027.











