Las mariscadoras detectan un repunte del berberecho tras años de sequía absoluta en la Ría
Piden que se agilicen los trámites para que la almeja japónica no sea considerada una especie invasora

El berberecho podría estar haciendo su reaparición en aguas de la Ría de Arousa. Así lo detectan las mariscadoras de Carril, que perciben que – aunque todavía no es de talla comercial– si hay mucho alevín que, de crecer, podría marcar unas cifras de captura más o menos dignas respecto a los últimos años. Y es que cabe recordar que el berberecho – que en su día fue una de las especies estrella de la lonja de Carril y de otros puntos de la Ría de Arousa– es un marisco prácticamente testimonial desde hace más de una década. Sobre todo en Os Lombos, en donde es una especie que está prácticamente desaparecida. La presidenta de la Agrupación de Mariscadoras de Carril, María Porto, explica que “o que estamos vendo é moito alevín, moitísimo. O que non sabemos é se despois vai conseguir medrar ou vai pasar como en outras ocasións”. Ella misma recuerda que los diversos estudios que se hicieron desde la Consellería do Mar en los últimos años respecto de la situación de Os Lombos “tamén mostraban que había moita poboación e despois cando chegaba o momento das capturas a cousa quedaba en nada”. En todo caso la carrilexa prefiere mostrarse esperanzada tras un año muy duro para el marisqueo de la Ría de Arousa. “Despois das fortes choivas as perdas foron tremendas”, lamenta Porto.
Por lo de pronto el trabajo de la agrupación carrilexa para intentar reflotar una zona muyu castigada el pasado otoño-invierno sigue en marcha. Han sembrado “50.000 euros de ameixa”, tal y como explica la presidenta de la Agrupación. Añade que “é menos que outros anos. Realmente deberían ser 60.000 pero este ano foi o que foi”.
Y es que Porto pone sobre la mesa un asunto que desde las cofradías ya trasladaron a la Consellería do Mar hace unos meses: el de la situación de la almeja japónica.
“Ao ser considerada unha especie foránea, invasora, non é posible acceder ás axudas para sementala”, explica María Porto. Sin embargo – y a raíz de los últimos episodios meteorológicos, tanto en materia de precipitaciones como de altas temperaturas– es la especie que mejor resiste las inclemencias. “Non só se están experimentando moitos grados fóra, senón tamén na propia auga e iso afecta ao crecemento da ameixa. A xapónica está resistindo”, indica Porto.
Una capacidad de resiliencia que no tiene, por ejemplo, la babosa, que es la que más sufre estos episodios de estrés. “A situación é a mesma de sempre e, de momento, que nós saibamos non se fixeron máis movementos ao respecto”, declara la mariscadora.
Ella también se muestra crítica con las opciones de ayudas que existen, dado que “poñen millóns e publícanse que se van a dar millóns, pero sempre son axudas con carácter retroactivo. E quen pode adiantar os cartos coa situación que teñen hoxe en días as cofradías?”, se lamenta la carrilexa. De ahí que pida otra fórmula para que los pósitos y los trabajadores y trabajadoras que dependen de ellos no se vean con el agua al cuello y puedan vivir de su oficio.
Cada día menos
Lo que está claro es que la profesión de mariscadora –al menos aquellas que no tienen viveros en titularidad– ha ido a menos en Carril. La propia María Porto explica que no hace tantos años que eran casi un centenar las que sacaban vida de la playa y les daba perfectamente para alcanzar un salario digno. Ahora superan muy ligeramente la cuarentena. Además – advierte– “non hai xente nova, non hai relevo porque as que estamos non lles recomendamos aos nosos fillos que sigan con isto e as que se van retirando non se lles vai cubrindo ese posto”. Una situación que choca directamente con la que se experimentaba no hace tantos años – ante de la crisis evidente del sector– cuando había listas de espera para acceder a un permiso de explotación marisquera en prácticamente todas las cofradías. Algo que ha cambiado, y mucho.
“O que facemos é subsistir e resistir. Sementando, limpando e mantendo as concesións en forma”, explica María Porto.
Lo cierto es que los problemas en el sector no solo se experimentan en el sector de a pie –como es el caso de la Agrupación de Carril– sino también en el de a flote. De hecho el libre marisqueo lleva años con producciones bajo mínimos y con paros biológicos que condicionan la actividad profesional de miles de personas en la Ría. Este año, de momento, no se sabe si la situación continuará siendo igual.











