Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
Vilagarcía

Un eclipse playero que dejó en penumbra a Arousa

Quienes no quisieron o no pudieron desplazarse a la franja de totalidad optaron por el litoral para disfrutar del fenómeno

Eclipse en la playa de Vilagarcía
Eclipse en la playa de Vilagarcía
Aitana Vidal
0620_wayalia_redideal_251121_carlos
0620_bonilla_redideal_251121_veronica
liceo620
MCDONALDS 620X50
beowner620

No había en Arousa – ni de lejos– la expectativa por el eclipse de sol que sí se lleva percibiendo desde hace semanas en aquellos puntos de Galicia en los que la luna cubrió por completo el astro rey. Quizá porque - pese a alcanzar el 99,7% de oscuración en lugares como en Vilagarcía- en la Ría no se hizo de noche. Eso sí, quienes optaron por verlo en el litoral –los lugares preferidos para disfrutarlo por quienes no pudieron o no quisieron irse a otros puntos de Galicia– notaron la bajada de las temperaturas y como –durante solo un minuto– la penumbra se adueñó de todo y los colores anaranjados predominaron en uno de los mejores días de playa de este verano.

No fue hasta esta misma semana que los más escépticos con este fenómeno histórico empezaron a abordar el tema en las terrazas y a organizar quedadas para verlo – a ser posible– sin desplazarse. Motivos laborales o – simplemente– la imposibilidad de acudir a las zonas de la franja de totalidad hicieron que las playas se llenasen y fuesen el escenario elegido para las observaciones. Así pues A Concha- Compostela en Vilagarcía, el magnífico escenario de A Lanzada o zonas muy turísticas como los arenales de Sanxenxo o de San Vicente o incluso el mirador de Lobeira fueron escenarios en los que una excelente tarde de playa terminó con el que, independientemente del interés que despertó, fue un momento histórico. Nadie en Galicia volverá a verlo ya en su tierra.

Vilagarcía fue el lugar elegido por la mayoría de los arousanos. Más que nada porque el Concello preparó un evento en la playa de A Compostela con explicación en directo. Eso sí, de la música de ambiente anunciada desde hace días, apenas se escuchó nada. La ambientación, de hecho, supo a muy poco. Grupos de amigos, parejas y familias optaron por aprovechar la sombra del parque para asentarse con sillas de playa y toallas para disfrutar del momento con la voz de la matemática María Brea de fondo. Ella fue la encargada de advertir a quienes todavía no lo tenían claro que en Arousa –debido a que la oscuración fue parcial– las gafas no podían retirarse en ningún momento. Aún así algún despistado –u osado–optaba por mirar el sol con lentes normales o incluso con algún experimento casero. Muchos niños y niñas lucían caretas para que no tuviesen la tentación de retirarse las gafas homologadas durante el fenómeno. Porque, aunque los expertos pedían sentido común en la observación, a veces suele ser el menos común de los sentidos. A las siete y media un trocito de la luna empezó a percibirse en la esfera solar, pero hubo que esperar hasta pasadas las ocho para notar que unas temperaturas altísimas – que sobrepasaron ampliamente los 30 grados – bajasen ligeramente para comodidad de quienes no tuvieron más remedio que ver todo el proceso al sol. A escasos cinco minutos de llegar a su punto máximo de oscuración en Vilagarcía la matemática anunció el momento. Fue entonces cuando solo se percibía un leve destello en el sol que, sin embargo, fue suficiente y de tal potencia que no se hizo completamente de noche en la capital arousana ni en ningún punto de Arousa. Tal como se esperaba, por lo que no hubo decepción, pero tampouco aplausos atronadores en el momento álgido del fenómeno astronómico.

Eso sí, durante el minuto que duró el máximo que podía alcanzarse el entorno se tiñó de naranja, las voces se acallaron y todas las caras – con las gafas recomendadas– miraron durante estos segundos al cielo. Por la avenida Rosalía de Castro –una de las principales entradas a Vilagarcía y de las que más tráfico rodado soporta– no pasaba ni un coche. Tras esos segundos la luz empezó a resurgir de nuevo, volvió el calor y la gente empezó a retirarse por un paseo marítimo abarrotado. La vida volvió, tras ese escaso minuto de observación, a la normalidad absoluta en la ciudad y las terrazas de los bares se llenaron. Entre los comentarios que se escuchaban tras la oscuración había de todo: desde “esperaba más” a “fue muy bonito” a “tick a una de las cosas que tenía que hacer en la vida: ver un eclipse”. Porque, eso seguro, aquí no habrá otra vida para vivirlo.

0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina
0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_dans_relojeros_redideal_260109_cristina
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina
0620_puertas_delfin_redideal_251212_cristina
PRIMERA-LINEA-620
lacabaña620