Alfombra verde al mar: ya está abierta la nueva pradera de O Ramal
La nueva zona, con estanques, árboles autóctonos, baños y una futura cafetería, ya está abierta al pública desde ayer

La entrada de la playa de A Concha se despejó del asfalto y se convirtió en una gran alfombra verde al mar. El nuevo Ramal abrió ayer sus puertas, con una visita del gobierno local, que comprobó el estado de las obras que durante estos meses estuvo llevando a cabo Marconsa, ejecutando el diseño elaborado por el arquitecto Manuel Tanoira.
Son 4.300 metros cuadrados que Vilagarcía gana para disfrute público y que cambian por completo el enlace entre el Miguel Hernández y el principal arenal urbano del municipio. “O resultado é magnífico”, dijo el alcalde, Alberto Varela, que incidió en la diferencia entre el antes y el después. La obra consistió en la demolición de la estructura que antiguamente unía la zona, a través de un pasadizo “gris y sombrío” para dar paso a un área abierta y verde, donde ya se plantaron decenas de árboles autóctonos, así como hierba, que está todavía asentándose.
La pradera de O Ramal es un gran pasillo verde con zonas arboladas en las que hay desde abedules a pinos, pasando por sauces, robles o laureles. Todo ello también con especies florales que se irán viendo con el paso del tiempo. En la visita, además del alcalde, participó el arquitecto, la edil de Urbanismo, otros miembros del gobierno y el diputado socialista Julio Torrado. Las zonas de paseo y de descanso se completarán con aseos y una cafetería, que saldrá a licitación para dinamizar un espacio llamado a convertirse en el nuevo punto de encuentro de la ciudadanía vilagarciana.
“A transformación da praia fíxose en varias fases”, recordó Varela, que hizo alusión a la renovación del Paseo Marítimo, al cambio de la iluminación y a la regeneración del arenal para la eliminación del cadillo.
La actuación que se estrenó ayer fue financiada con fondos europeos, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Los trabajos ya están finalizados, la zona abierta y el único fleco era el cambio de un vidrio de la futura cafetería.
“Hoxe é un día moi importante, levamos anos falando da nosa relació co mar. Non queríamos comer os mesmos erros. O anterior proxecto para esta zona, da Autoridade Portuaria, era unha edificación que suporía unha nova barreira ao mar”. Por ello, destacó que desde el Concello “conseguimos evitalo”, comprando primero la parcela, para convertirla en el espacio que ya está a disposición de la ciudadanía. “Isto só é o comezo”, apuntó el alcalde, mirando hacia el muelle de O Ramal. El objetivo es integrarlo en la ciudad y darle un uso público. En este sentido, el Concello demolerá las dos primeras naves, para lo cual ya cuenta con proyecto y partida presupuestaria y está pendiente del permiso de la Autoridad Portuaria. Según el acuerdo alcanzado en su día entre las dos administraciones, Ravella acondicionará el primer tramo del muelle y el Puerto se encargará de hacer lo propio con el tramo final. “É unha oportunidade que Vilagarcía non pode perder e sería un erro inmenso se non chegara a executarse”, concluyó el regidor.
El alcalde también destacó que Vilagarcía es el único concello con todas las certificaciones metidas en la plataforma de fondos europeos y el gobierno que más inversión de la UE consiguió de la historia del municipio. Además, ya tienen en marcha nuevos proyectos.
Llamamiento al civismo
La nueva zona de O Ramal es un espacio que ganan vilagarcianos y visitantes y Varela destacó que su labor también será cuidarlo. El alcalde hizo un llamamiento al civismo, consciente de que algunas de las flores plantadas ya se encuentran en casas de particulares, pese a las pocas horas que llevaba abierta la pradera. Desde el gobierno local ven perfectamente compatible esta pradera con la celebración de eventos como el Atlantic Fest, aunque es posible que para el primer año se valle, ya que la hierba todavía se está asentando. “É algo que terán que decidir os técnicos”, dijo el regidor, que en cualquier caso incidió en las dificultades primerizas de otros espacios, como la Praza de Galicia, que se fueron solventando en cuanto los peatones se acostumbraron al nuevo modelo.
La imagen de O Ramal aún ganará más colorido una vez que crezca el césped y los árboles cojan porte y den más sombra. Para evitar que el calor las seque, quedaron por colocar algunas especies cuya época de plantación es el otoño. También darán mucha vistosidad las plantas trepadoras con flor que cubrirán las pérgolas frente al edificio de servicios. Una transformación aún en marcha de la que Vilagarcía será testigo en una puerta abierta a la Ría de Arousa.










