Catorce condenados por colaborar para falsificar documentación de embarcaciones en Pontevedra
Emitían certificaciones falsas que luego presentaban en las capitanías de Vilagarcía y Marín

La Audiencia de Pontevedra condena a catorce personas a penas que oscilan entre los diez meses y los dos años y medio de cárcel por colaborar para legalizar embarcaciones con documentación falsa. En concreto, las considera autoras de un delito de falsedad en documento oficial cometido por funcionario público, en concepto de cooperadoras necesarias. El tribunal declara en el fallo la extinción de la responsabilidad penal del principal investigado, debido a su fallecimiento.
La sentencia entiende probado que el fallecido administraba una sociedad dedicada a la construcción de embarcaciones y que contaba con un astillero en Bueu.
Según el fallo, por lo menos desde 2013 hasta 2021 se dedicó a “emitir declaracións de conformidade de embarcacións que simulaba construír, pero que en realidade elaboraba a cambio de prezo, nuns casos a persoas que, sendo titulares dunha embarcación matriculada na 3ª lista, reservada a embarcacións de pesca, pretendía ter ademáis unha matriculación na 7ª lista, como embarcacións de recreo e, noutros casos, a persoas que sendo titulares de embarcacións, carecían de documentación que as habilitase para a navegación”. El tribunal entiende probado que administraba una sociedad dedicada a la construcción de embarcaciones con un astillero en Bueu, Astixano S.L. y que, aprovechando que la Dirección General de la Marina Mercante lo había autorizado en el año 2000 para emitir declaraciones de conformidad con marcado CE para barcos de nueva construcción, montó un negocio ilícito entre 2013 y 2021.
Facturas ficticias
Así, a cambio de un precio estandarizado, unos 100 euros por metro de eslora, elaboraba documentación falaz para dos perfiles de clientes: armadores de la 3ª lista (pesca profesional y dueños de embarcaciones sin papeles). Entre los primeros, marineros que querían obtener una doble matriculación ilegal en la 7ª lista (recreo) para usar el mismo barco de forma lúdica los fines de semana, manteniendo los privilegios fiscales de la pesca laboral.
Para lograrlo, confeccionaba facturas de venta ficticias de barcos que simulaba haber construido y emitía certificaciones técnicas falsas que luego presentaba ante las Capitanías Marítimas de Vilagarcía de Arousa o Marín para obtener los permisos. “En todos estos supuestos se trataba de embarcaciones que no habían sido construidas en el astillero y que carecían de una documentación legal”, subraya el Tribunal, que absuelve a dos acusados de cómplices.










