Resiliencia, disciplina y constancia: los opositores de Arousa enfrentan la recta final tras años de esfuerzo en el estudio
Más de 15.000 gallegos se presentarán el próximo 20 de junio a las pruebas de la Consellería de Educación, para las que este año se convocan un total de 1.601 plazas

En menos de un mes, más de 15.000 personas de toda Galicia –entre ellos muchos arousanos– se enfrentarán a las oposiciones de Educación convocadas por la Xunta. Para algunos será su primera vez y, para otros, un nuevo intento tras años de preparación. En total, son 1.601 plazas las que se convocan este año, para las cuales las pruebas comienzan el próximo 20 de junio.
Desde fuera, este proceso puede semejar tener que estudiar algunos temarios para otro examen de los muchos que cada persona enfrenta a lo largo de su vida. Pero la realidad detrás de cada opositor es que hay meses, e incluso años, de preparación, constancia, sacrificio y disciplina, convirtiendo las oposiciones en una auténtica prueba de paciencia y resiliencia a largo plazo.
Pero, ¿cómo se vive realmente este proceso desde dentro? Las sanxenxinas Noa Méndez y Uxía Balboa lo conocen bien. Ambas afrontan las oposiciones por tercer año consecutivo, en las especialidades de Pedagogía Terapéutica y Educación Primaria, respectivamente. “Cada ano vivino dunha forma diferente”, cuenta Méndez. Reconoce que comenzó el primero con gran motivación, aunque esta ha ido menguando un poco con el paso del tiempo, señalando que en la convocatoria pasada “cando me deron a noticia de que había poucas prazas, decaín un pouco e, ademáis, non pasei á seguinte fase. Entón, seguín nesa liña, bastante desmotivada”. En este sentido, afirma que “neses anos nos que a motivación non acompaña tanto, o que hai é disciplina”.
Balboa coincide con su compañera, subrayando que “la disciplina termina siendo una de las claves del proceso” y explica que su perspectiva también ha cambiado a lo largo de estos años: “Al principio me costaba asumir que estudiar podía ocupar más horas que una jornada laboral”. Además, señala que “después de tres años también aprendes a sintetizar mejor la información, a identificar lo importante y a darle muchísimo valor al repaso y a consolidar lo que ya sabes”.
Por otro lado, está el caso de la también sanxenxina Araceli Gómez, que se presenta por primera vez a las pruebas para maestra de Educación Infantil y describe la experiencia como “un proceso largo y duro”. “Queda menos de un mes y la presión y los nervios empiezan a notarse. Además, como no estaba acostumbrada a estudiar con tanta antelación, me costó adaptarme a una rutina diaria de estudio y organizarme correctamente”, confiesa.
El apoyo de una academia
En todo este proceso las tres aseguran que contar con el respaldo de una academia o docente que te guíe es algo “fundalmental”, y ya no solo a nivel educativo, sino también de apoyo moral. En la comarca de Arousa se encuentra la Academia Janza, en Caldas, que cuenta con una larga trayectoria encima y que año tras a año recibe a numeros nuevos opositores de todas partes de Galicia.
A escasas semanas del día señalado, su director, Miguel Janza, afirma que los nervios son palpables en el ambiente, sobre todo por parte de aquellos que se enfrentan a la prueba por primera vez. “Las últimas semanas son de muchísimo nerviosismo e inseguridad. Pero las personas que ya llevan varios años tienen más temple, pues ya saben a lo que se van a enfrentar”, afirma.
Bajo su experiencia y de acuerdo con la metodología que aplican en la academia, lo más importante a la hora de acompañar a los estudiantes es ser consciente de las particularidades de cada uno, y al mismo tiempo, recordárselas a ellos mismos. De esta manera, garantizan el poder ofrecer un apoyo personalizado a cada opositor y que el proceso sea lo más eficiente y llevadero posible. “El primer objetivo suele ser, obviamente, conseguir una plaza, pero si no la consiguen pues miramos a ver si quedan muy bien en el sistema de listas de sustitución, o nos centramos en qué reforzar de cara al año siguiente”, apunta Janza.
Si embargo, admite que “a veces puedes encontrarte con gente que está frustrada, y es normal, y ahí es donde está la labor de una buena academia. Hay que saber reconocer el esfuerzo, el trabajo y hacerles ver realmente lo bueno de ellos”, destaca el director.
Hay que saber reconocer el esfuerzo, el trabajo y hacerles ver realmente lo bueno de ellos”
Uxía Balboa también pone el foco en tratar de mantener la mente en el objetivo a conseguir: “Son años de muchísimo esfuerzo diario, muchas renuncias y mucha incertidumbre, pero todo tiene sentido cuando piensas en el objetivo final y en la profesión tan bonita para la que te estás preparando”.
En esta línea, Noa Méndez recuerda algunas de sus experiencias trabajando en centros educativos durante todo este proceso, subrayando que fueron “moi importante para mín porque vin un sentido ao que eu estou facendo no día a día. Realmente daste conta de por que estás facendo o que estás facendo”.
Siendo esta su tercera convocatoria, ambas enfrentan este año “sin expectativas” y conscientes de todo el esfuerzo que hay detrás, así como del importante papel que la suerte también juega.
Por su parte, Araceli Gómez admite vivir la recta final “con muchos nervios”, pero remarcando que “desde el principio tuve claro que quería afrontar esta primera experiencia con calma, sin exigirme en exceso, entendiendo que también es un año de aprendizaje para conocer la oposición y vivir por primera vez todo lo que implica”.










