Más de 4.030 personas nacidas en Vilagarcía viven actualmente en el extranjero
Por estudios, por trabajo o por vivir una experiencia, son algunas de las razones que los llevaron a emigrar

Los últimos datos publicados por el Instituto Galega Estatística (IGE) señalan que hay un total de 4.030 personas nacidas en Vilagarcía que, actualmente, viven en un país extranjero. Entre ellos, el porcentaje de mujeres es un poco más alto que el de hombres, las cifras son 2.057 y 1.973, respectivamente.
Las razones que hicieron que estos vilagarcianos y vilagarcianas decidieran hacer sus maletas son múltiples. Aprender otro idioma, continuar con los estudios, vivir una nueva experiencia o buscar mejoras laborales, son algunas de las más repetidas entre ellos.
Así, por ejemplo, Estela Millán, señala que en 2014 decidió emigrar a Alemania, concretamente a Berlín, para aprender otro idioma y disfrutar “de un año viviendo fuera de España”. Se fue con amigas y ese propósito se tradujo en tres años “estudiando, trabajando y viajando por Europa”. Pasada esta etapa, la joven, que actualmente tiene 37 años, tras una conversación con otra amiga, también vilagarciana, decidió trasladarse a la ciudad de Perth en Australia. “Iba a venir unos tres meses para estudiar inglés pero se han convertido en nueve años”, admite Millán la que ya ha formado su propia familia en este punto tan alejado de su villa natal.

Antes que ella, en el 2008, David Cardalda también cogió un avión con destino a Alemania, pero, en esta ocasión, la ciudad escogida fue Frankfurt. “Me vine para hacer un Erasmus de un año”, cuenta. Durante esa experiencia, explica, conoció a la que ahora es su mujer, encontró también un puesto de trabajo y... “me quedé”.
Los estudios también hicieron que Sabela Galindo partiese de Vilagarcía. “Primero mi pareja y yo nos fuimos a El Salvador a hacer unas prácticas de un máster en Gestión de Cooperación Internacional y ONGs”, explica. Durante esa aventura a ambos les entró “el gusanillo” de continuar probando suerte fuera de España y, gracias a una amiga que trabajaba en Dublín y que la recomendó para su empresa, “comenzó nuestra vida en Irlanda”.
Más cerca, en Portugal, vive Borja Pérez, pero este no es el primer destino que lo acogió. “Me fui en 2015 a Hungría por la falta de oportunidades atractivas en España para jóvenes. Desde entonces he tenido la oportunidad de trabajar para varias multinacionales reconocidas mundialmente, algo que, por aquel entonces, desde España, simplemente no era posible”, narra el joven que actualmente reside en Espinho.
Volver
En la mente de todos, por un momento, pasó el volver a Vilagarcía o, al menos a Galicia pero las circunstancias vitales hacen que continúen en aquellos países que le acogieron y disfruten de aquello que echan de menos en vacaciones.
“En un principio pensaba más en volver, pero a mi pareja no le apetecía”, cuenta Cardalda. Ahora, señala, teniendo a sus dos hijos en el colegio, la mudanza es más complicada y lo que hace es visitar a los suyos al menos dos veces al año. “Paso dos semanas en verano y diez días en Navidad en Vilagarcía”, indica Cardalda, quién reconoce que lo que más echa de menos es a la familia y a los amigos pero, también el idioma. “En momentos difíciles cuesta más expresarse en una lengua que no es la tuya”, admite.

Vivir en castellano o en galego, es algo que también echa de menos Borja Pérez y expresa que piensa “constantemente” en volver. “Creo que es muy gallego tener morriña. Los gallegos siempre añoramos nuestra tierra y nuestra gente independientemente de cómo nos vaya en el extranjero”, cuenta, y pone en valor todo lo que le da el país en el que actualmente reside: “es tranquilo y me ofrece la posibilidad de criar a un hijo sin un soporte familiar cercano”.
Por su parte, tanto Sabela Galindo como Estela Millán reconocen que ya no piensan en retornar. “Nuestro plan inicial era volver a Galicia después de cinco o siete años, pero al final el tiempo pasa y cuando te das cuenta, ya has construido tu vida aquí. Tenemos dos niños de seis y ocho años que nacieron en Irlanda, así que aunque son muy gallegos, también son muy irlandeses. Toda su vida, sus amigos y su día a día están aquí y aunque de vez en cuando te entre la morriña, Irlanda ya es nuestra casa y estamos muy contentos con habernos asentado aquí.”, señala Galindo.
Millán plantea un futuro similar. “Pienso en volver siempre que pueda en vacaciones o, quizás a pasar temporadas cuando me jubile”, narra la joven. Pero reconoce que Perth, la ciudad en la que reside, le ofrece una buena calidad de vida y un buen clima todo el año. “Económicamente, además, se vive mejor aquí que en España”, reconoce. Este pensamiento, no quita que en muchas ocasiones, admite, eche cosas de menos de Galicia en general y de Vilagarcía en particular. "Echo de menos siempre la familia, los amigos y la comida", dice.










