Entre naturaleza y animales: la vida soñada y que impulsa el éxito digital de Javi Otero
Con poco más de un año de trayectoria como creador de contenido, el vilagarciano está a punto de alcanzar el millón de seguidores en Instagram gracias a mostrar su apego con el medio ambiente

El vilagarciano Javier Otero, originario de Carril y más conocido en sus redes sociales como “Anubis Dimitri”, comenzó hace poco más de un año su travesía como creador de contenido. En Instagram está muy cerca de conseguir el millón de seguidores, mientras que en Facebook cuenta con más de 570.000 y en YouTube supera los 16.000 suscriptores. “Máis ou menos, subo uns 2.000 ou 3.000 seguidores ao día, aínda que outros poden ser 500 ou 14.000”, revela. Con estas cifras se sitúa al nivel de otros grandes “influencers” y famosos nacionales, e incluso consigue superar a la deportista de élite barbanzana, Ana Peleteiro.
“Isto foi todo nun ano. En xaneiro de 2025 subín un reel, fíxose viral e foi un non parar”, explica Otero, quien también destaca su gran alcance: “En Instagram agora ao mellor chego ás 77,6 millóns de visualizacións mensuais e en Facebook ás 48 millóns. É unha locura, ademais de público de lugares como Rusia, Tokio, Australia, Pekín, Corea... que ata me escriben e comparten os meus vídeos”, comenta asombrado.
“En Instagram agora ao mellor chego ás 77,6 millóns de visualizacións mensuais e en Facebook ás 48 millóns. É unha locura, ademais de público de lugares como Rusia, Tokio, Australia, Pekín, Corea...
A través de sus perfiles, sube todos los días contenido orgánico sobre naturaleza y su peculiar familia de animales, integrada por dos perros (Anubis y Pinki), una hembra de halcón sacre (Petrusca) y tres cuervos (Pollito, Paquito y Dimitri), a los que recientemente se han sumado una cabra (Toreto) y un perro de 18 años (Abuelo Zarigüeya), ambos procedentes de Madrid.
La llegada de estos dos últimos animales fue gracias su presencia en redes. En el caso de Toreto, todo comenzó cuando expresó su intención de adoptar a una cabra para controlar la maleza de su nueva finca en medio del bosque. Entonces, una seguidora madrileña se puso en contacto con él para contarle la historia de una cabra a la que rescató para evitar que la sacrificasen. Por su parte, Abuelo Zarigüeya llegó a su vida después de que viese un video en Instagram en el que una protectora de Madrid denunciaba el abandono del animal por su vejez, tomando la decisión de brindarle un hogar y una buena vida durante los años que le queden. “Cando chegou era moi tranquilo e estaba moi débil, pero agora non para de correr e saltar. Non pensei que mellorase tanto e á xente chócalle porque é moi maior”, señala Otero.

Historias como las de Toreto y Abuelo Zarigüeya no solo reflejan la implicación del vilagarciano con los animales y la naturaleza, sino que también han contribuido a que la comunidad de Anubis Dimitri crezca de forma rápida y constante. La cercanía y espontaneidad con la que comparte su peculiar estilo de vida ha sido clave para su éxito en redes, aunque su fuerte vinculación con el entorno natural es algo que forma parte de él desde bien pequeño.
Precisamente por ello insiste en recordar que, aunque a través de su contenido pueda parecer cotidiano convivir con especies como las suyas, la realidad está muy alejada. Detrás de la pantalla existe una gran responsabilidad y un firme compromiso, por lo que subraya la importancia de entender que estos animales no son un entretenimiento.
Pero, ¿quién era Javier Otero antes de convertirse en “Anubis Dimitri”? “Fun mariscador toda a vida”, cuenta, y justo antes de lanzarse a las redes trabajaba como buzo recolector. El punto de inflexión para cambiar de oficio surgió cuando se dio cuenta de que la creación de contenido le proporcionaban una mayor estabilidad económica, además de permitirle llevar su estilo de vida soñado. “Cando vin que estaba gañando máis coas redes sociais que co mar, tomei a decisión de deixalo, porque me quitaba un tempo moi valioso para poder dedicarme ao que realmente me gusta: a miña vida”, afirma.
“Cando vin que estaba gañando máis coas redes sociais que co mar, tomei a decisión de deixalo, porque me quitaba un tempo moi valioso para poder dedicarme ao que realmente me gusta: a miña vida”
Y es que para el vilagarciano su actividad en las plataformas se aleja mucho de ser un trabajo convencional, ya que como él mismo señala, consiste simplemente en “ensinar o meu día a día”, algo que reconoce como “inusual”, pero por lo que se siente muy afortunado. Así, quienes visitan sus redes sociales encontrarán videos de los más cotidianos y apenas editados.

Sin embargo, su gran crecimiento motivó que tuviese que ampliar su equipo y actualmente cuente con un editor profesional para algunos contenidos, además de un mánager que gestione sus colaboraciones promocionales, cada vez más frecuentes. “A min a situación xa me sobrepasaba, porque chéganme todos os días colaboracións de diferentes empresas e marcas, e non era capaz de xestionalo eu só”, admite.
Ahora, gracias a su situación y estabilidad, Javier Otero visualiza nuevos objetivos, siendo el siguiente paso la creación de un refugio para aves. Su intención es que el proyecto tome forma de cara el verano, por lo que se encuentra realizando todos los trámites necesarios con las administraciones competentes.









