En la despedida a Avelino Barreiro
Hondo pesar en Vilagarcía por la temprana marcha del empresario

A veces los caminos de quienes queremos se acaban en encrucijadas. Y las preguntas se nos clavan como cristales en los zapatos. Empieza entonces, aunque no lo sepamos, la tarea de aprender a vivir sin comprender. A llenar esos vacíos de lo entrañable.
La conmoción es inmensa en Vilagarcía por la temprana marcha de Avelino Barreiro, a los 52 años. Lo echarán de menos esas calles que pisaba siempre con prisa, atado a su teléfono, activo desde antes de que se encendiese el sol. Lo echarán de menos todos esos amigos que siempre cuidó, todos quienes lo apreciamos y quienes encontramos en él un apoyo, un ánimo, una mano tendida, una sinceridad poco acorde a los tiempos. Lo echará de menos su familia, su gran familia.
Avelino puso en marcha junto a sus hermanos, Rafa y Manu, el pub La Bolsa en Méndez Núñez, que el verano pasado celebró su 25 aniversario. Se trata de una familia muy conocida tanto en Carril, de donde son originarios, como en toda Vilagarcía. Después de trabajar en el sector, fundó su inmobiliaria desde los cimientos de una decepción, con una capacidad de trabajo que lo convirtió pronto en el más buscado. Porque el mismo Avelino Barreiro que siempre se preocupaba por los suyos era el empresario, para al que al otro lado de la transacción siempre había una persona y no un número.
Por eso hoy nos deja con la tecla temblando, sin saber qué letras conjugar en esta despedida. Les queda a los suyos la tarea de no perder nunca de vista al amigo implicado, al padre orgulloso, al hijo pendiente, al hermano dispuesto.
Los restos mortales de Avelino Barreiro, que tenía 52 años, llegan mañana por la tarde al Tanatorio Arosa, donde serán velados hasta el lunes, cuando se procederá al funeral en la iglesia parroquial de Santiago de Carril. Descansa Avelino.
Toca arropar y arroparnos.








