La recogida de Limparousa en A Compostela pone de nuevo de manifiesto el problema de los tarugos de las bateas
De los 150 kilos de basura recogida, 26 eran de este material plástico

La asociación Limparousa recogió 150 kilos de basura en la recogida organizada en la playa de A Concha-Compostela, en Vilagarcía durante la tarde del sábado, la primera soleada en mucho tiempo. La imagen de este transitado arenal era desoladora estos días atrás, después de los temporales y de las mareas registradas.
Entre estos restos, destaca que 26 kilos fuesen de tarugos de las bateas, procedentes de una actividad muy necesaria en Arousa, el cultivo del mejillón, pero que precisa modernizar sus métodos de gestión de residuos. También aparecieron cuerdas y otros restos vinculados a la pesca y al marisqueo. En redes la asociación organizadora etiquetó a Mexillón de Galicia, para reclamar concienciación sobre este problema ambiental. La entidad, de hecho, cuenta con un proyecto para implantar una nueva dinámica en la gestión interna del principal material plástico del cultivo del mitilo, que aparece en la limpieza de playas en la costa: Los palillos o tarugos. A lo largo de las costas gallegas aparecen con frecuencia estos residuos e incluso se organizan limpiezas concretas para retirarlos del mar.

Aviso a las autoridades por los cadáveres de aves
Además, en la limpieza organizada por Limparousa, que se extendió sobre 500 metros del arenal de A Concha-Compostela y que reunió a una veintena de voluntarios con salida del lavadero del Paseo, aparecieron todo tipo de restos. Desde botas o tenis, pasando por cuerdas y otro tipo de residuos vinculados a la actividad pesquera y marisquera. Los temporales arrastraron a la arena ingentes cantidades de basura, que durante los días previos se pudieron ver a lo largo de la arena. Los voluntarios de este colectivo medioambiental también estuvieron en playas de otros municipios próximos, como Sanxenxo. Entre Vilagarcía y Carril localizaron también varios cadáveres de aves, que llegaron malogradas por los temporales. Cinco eran frailecillos, que están apareciendo por toda la coste atlántica, pero también había un parrulo, dos anduriñas y dos gaviotas. Avisaron a las autoridades competentes.







