"La música tiene mucho poder ya desde que estamos en el vientre materno"
El profesor Jorge Ferreira llevará a cabo hasta junio un taller de musicoterapia en el Conservatorio de Vilagarcía, destinado a la infancia con necesidades de apoyo especiales

El Conservatorio Profesional de Música, dependiente del Concello, organiza este curso un proyecto piloto para mejorar las capacidades comunicativas y cognitivas de la infancia con necesidades especiales. Es Jorge Ferreira Bellón, con un máster en musicoterapia, el encargado de poner en marcha esta bonita experiencia, en la que los sonidos son el medio para mejorar la vida de la gente.
Una enseñanza que a él mismo lo transformó en cuanto se decidió a conocerla. Un amigo se lo había sugerido cinco años antes, pero no fue hasta 2023 cuando se animó a realizar la especialidad en la Universidad de Rioja. “Quizás era este el momento, porque humanamente me llenó muchísmo. Lo que podemos hacer con la música de manera terapéutica para ayudar es una pasada”, explica el profesor, que antes de iniciar los grupos mantendrá reuniones con las familias para conocer las necesidades del alumnado, patologías que tengan, tratamientos y sus gustos musicales. Durante las clases utilizarán instrumentos y no necesitan tener un conocimiento previo. Ferreira explica que el objetivo es que “mejoren sus habilidades sociales, comportamiento o el desarrollo motor y sensorial”.

Habrá, para ello, pequeña percusión, piano, guitarra y también canto. A través de esto último, señala el profesor, “se une la música con el lenguaje”, por lo que “es muy terapéutico. La musicoterapia está reconocida como ciencia desde mediados del siglo XX. Desde entonces, se han establecido cinco modelos, sobre los cuales se desarrollará el taller, en base a “lo que mejor nos convenga en cada momento”. Uno de ellos es el analítico, que utiliza la improvisación instrumental como expresión y que es muy utilizado en las edades tempranas; otro es el de imágenes y músicas guiadas, en el que vista y oído se interconectan; el de Nordoff-Robbins, que es algo más antiguo, fue muy utilizado durante la pandemia de coronavirus, especialmente entre las personas de mayor edad que vivían solas o aquellos, de todos los rangos, que padecían trastornos relacionados con la capacidad para comunicarse; el conductista, se enfoca en aquellos factores que determinan un comportamiento y se emplea, por ejemplo, para tratar episodios ansiosos; mientras que el modelo de Benezon orienta el sonido al estado de ánimo del paciente.
Ya en la Antigüedad, los médicos utilizaban pequeñas arpas para intentar sanar a sus pacientes"
Pese a su relativamente reciente reconocimiento como ciencia, en realidad “la música ya se utiliza desde la Antigua Grecia. Ya la utilizaban los médicos para intentar ayudar a sanar, con esas arpas pequeñas que tenían”, explica Ferreira.. La relación del ser humano con el sonido se establece cuando todavía no ha nacido. “Todos sabemos del poder de la música desde el vientre de la mamá. A los seis meses de gestación el oído ya funciona perfectamente”, explica el profesor del Conservatorio. La música puede tener un efecto y el contrario. “Un niño que esté estresado, al escuchar una canción con ritmo pausado puedes conseguir que se tranquilice”, señala Ferreira. Y viceversa. Los gustos del alumnado serán muy tenidos en cuenta.
En la Divina Pastora
El taller de musicoterapia llega ahora a los más pequeños, pero antes Jorge Ferreira tuvo experiencia con los de mayor edad. Fue durante el trabajo de fin de máster, que realizó en la residencia Divina Pastora. “Fue muy gratificante”, recuerda. Y es que las reacciones eran muy positivas. “Había una canción de bienvenida que me iba inventando yo y a medida que avanzaban las sesiones veías que estaban deseando que llegaras. Te iban contando, a través de la música, cómo habían pasado la semana y lo que habían hecho”, explica. El docente cuenta con experiencia de más de 25 años para personas de todas las edades, desde la infancia hasta “mayores que yo, en el grado profesional”. Ahora, da un salto adelante con un curso en el que la música es la que escucha. El arte como terapia para acompañar a quienes precisan recovecos para expresarse.







