Más de 700 personas claman en Vilagarcía por un convenio de la conserva digno: "Somos traballadoras, non escravas"
La protesta convocada por la CIG tilda de "traición" la decisión de CC OO y UGT de aplazar sus movilizaciones

Ni el viento, ni la lluvia, ni tampoco las bajas temperaturas lograron frenar la asistencia a la gran manifestación convocada por la CIG por el convenio de la conserva. La central sindical – que se ha desmarcado del posicionamiento adoptado en los últimos días por CC OO y UGT– logró reunir en Vilagarcía a más de 700 personas del sector, que recorrieron las principales calles de la ciudad gritando consignas tales como “Convenio aquí e non en Madrid” o “Mans arriba, isto é un atraco”.
La marcha partió pasadas las once y media de la Praza de Ravella. Delante un grupo de gaiteiros. Detrás numerosas pancartas, petardos, pitidos y los gritos de los asistentes. La mayoría, mujeres, dado que son las que más nutren las plantillas de las industrias conserveras de la Ría de Arousa. “Somos traballadoras, non escravas”, gritaban unas. Y es que las condiciones salariales y también las que se refieren a otras cuestiones como el reconocimiento de las categorías profesionales son las claves de las diferencias entre lo que defiende la CIG y –en teoría– lo que están analizando desde las filas de los dos sindicatos estatales. Contra ellos fueron, de hecho, buena parte de las críticas de los que tomaron el megáfono cuando la manifestación llegó pasadas las doce del mediodía a la Praza de Galicia.
Algunas de las trabajadoras se subieron a uno de los bancos de la zona para incidir en que “queremos mellores condicións e precisamos un convenio que sexa acorde coa situación económica actual do país, do sector e dos resultados millonarios das industrias conserveiras”. De hecho declararon sentirse “a última carta da baralla”. A voz de grito reclamaron “condicións que nos permitan vivir con dignidade”.
La conserva – según expusieron desde la central sindical– sigue siendo de esos sectores en los que no existe la equiparación salarial entre hombres y mujeres. “Ao mesmo traballo, mesmo salario, e non admitimos discusión”, gritaron.
"Traición"
La palabra “traición” fue de las más repetidas entre quienes cogieron el megáfono para poner el colofón a la protesta. Lo hicieron en referencia a CC OO y UGT que han aplazado las protestas hasta principios de febrero para estudiar la propuesta de la mediación. “Non nos representan e non imos calar”, señalaron las manifestantes. De hecho declararon que “veñen de asinar en Madrid unha acta de aprazamento, o que nós consideramos que é un preacordo de despachos”, dijeron. Creen desde la CIG que lo propuesto por la mediación “non mellora as nosas condicións de traballo” y lamentaron que las negociaciones se realicen en la capital estatal. “Quérenas lonxe para que lles resulte máis fácil o roubo. O que fan é un regalo para a patronal e unha cadea para as traballadoras”, manifestaron.
Más protestas
La central sindical animó a todas las presentes a continuar “na loita”. Las representantes indicaron que “pelexaremos empresa por empresa” y anunciaron una asamblea este lunes en el Auditorio Municipal seguida de una concentración junto a este edificio en Vilagarcía.
La CIG considera que la propuesta que está sobre la mesa implicaría firmar un convenio “máis inxusto que o actual” y reclama que se mejoren las condiciones salariales, que se ponga sobre el papel el reconocimiento real de las categorías y que el tiempo del bocadillo contabilice como tiempo efectivo de trabajo. Además también exigen que los complementos sean objetivos y regulados por convenio y que se recojan coeficientes reductores. “Quérennos traballando nas fábricas ata os 67 anos”, lamentaban los manifestantes.
La central sindical apuntó a que “hai que seguir na loita” y a que “non se pode consentir que Galicia sendo o primeiro produtor de peixe estea de última nos dereitos salariais. Tampouco que as mulleres sigan infravaloradas. Ten que haber unha equiparación xa”.
La última en tomar la palabra fue una de las representantes de la CIG en la zona de Arousa, Mar Vila. Ella denunció que CC OO y UGT “dinamitaron a negociación o pasado 20 de xaneiro, moveron os marcos legais conseguidos por falta de valentía e queren hipotecarnos ata o ano 2030”. Lamentó que “CC OO e UGT se descolgan cando lles convén” y recordó que “somos un sector esencial que implica a máis de 30.000 mulleres e homes”.
En el caso de Comisións Obreiras y UGT serán las asambleas de trabajadores las que darán –según sus propios representantes esgrimieron– la última palabra. Los dos sindicatos consultarán a las plantillas para ver si están de acuerdo o no con lo que propone la mediación. La siguiente reunión será el día 2 de febrero, de ahí que se hayan puesto como fecha límite esa para llegar o no a una aceptación de lo propuesto.
Los dos sindicatos tienen los puntos primordiales de esta proposición sobre la mesa y, de aceptarlas, el conflicto que lleva semanas en el apogeo, podría desbloquearse. Eso sí, de momento parece que todavía quedan cosas por decir y no se descarta que la CIG aumente todavía más el calendario de movilizaciones contra las medidas que considera en todo caso que “son unha burla”.








