Frente común: sector del mar y colectivos vecinales se alían contra la macro planta de betún
Una veintena de asociaciones presentan alegaciones al proyecto previsto para el Puerto

Cofradías de pescadores, asociaciones de bateeiros, ecologistas y colectivos vecinales alzan la voz contra el proyecto que prevé la instalación de una planta de almacenamiento de betunes en el puerto de Vilagarcía. Más de una veintena de organizaciones han presentado formalmente alegaciones contra una propuesta calificada por la Xunta de Galicia como “de interés estratégico” y que ya ha levantado suspicacias también en otros ámbitos como el político. En sus alegaciones el sector del mar y el vecinal van de la mano y son contundentes. Temen que si el proyecto sale adelante y se ejecuta tal y como está previsto los espacios protegidos existentes en la Ría de Arousa se verán gravemente perjudicados.
De hecho los colectivos que firman las alegaciones no entienden que el proyecto está calificado como estratégico cuando –dicen– “existe un risco potencial razonable de que afecte dende a perspectiva ambiental e da saúde aos intereses xerais da maioría da poboación da Ría de Arousa e á súa produción marisqueira”.
Falta de detalle
Capitaneados por la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa el sector y los diferentes colectivos expresan su preocupación respecto al macro proyecto. Esgrimen que la actividad del mismo depende totalmente del transporte marítimo desde la entrada de la Ría de Arousa hasta el Puerto. De hecho el 90% de los traslados serán marítimos. En cambio – critican en las citadas alegaciones– en el proyecto no se hace referencia en ningún momento al número de buques que, al año, van a navegar por la Ría ni tampoco su capacidad de transporte. “É evidente que van ser necesarios bastantes para abastecer os 288.000 metros cúbicos de betume almacenados na zona 1 e para poder distribuílo por vía marítima”, dicen. De hecho en el documento sí queda claro que habrá una rotación anual de 250.000 metros cúbicos.
En todo caso las organizaciones que firman estas nuevas alegaciones declaran su preocupación por el hecho de que no se haya realizado un análisis de los riesgos asociados con esta actividad, tanto en lo referente al medio ambiente como para la seguridad. Recuerdan que en la denominada zona 2 se van a almacenar 32.000 metros cúbicos para alimentar un transporte diario de tres camiones de 36 metros cúbicos.
"Risco para a saúde"
En las alegaciones el sector se muestra preocupado por el material que se almacenará en la rada arousana. Alertan, de hecho, de la presencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos lo que a su juicio “representa un risco claro para a saúde tanto das persoas que traballen nesa actividade como para o conxunto de traballadores do Porto e do entorno poboacional que circunda o recinto portuario”. Añaden, a mayores, la afectación que puede tener sobre la producción marisquera de la Ría de Arousa, ya tocada desde hace años.
A través de la PDRA quienes han presentado recurso explican que falta en la documentación relativa a los riesgos sanitarios derivados de su manipulación. De hecho indican que será necesario calentar el betún para su traslado y también para las operaciones de carga y descarga. Además aclaran que el mismo proyecto estima genéricamente que el riesgo es “alto” en cuanto a temporales y al transporte tanto del material como de la maquinaria.
Sin continuidad
Cabe recordar que en la rada vilagarciana ya existió tiempo atrás una planta de almacenamiento de betún, pero los colectivos entienden que no se puede considerar que el proyecto actual sea una continuidad del anterior. Un argumento que, por ejemplo, sí se expuso en el marco del Pleno de Vilagarcía cuando se debatió una moción del PSOE sobre el asunto.
Para el sector la nueva propuesta tiene motivos que evidencian lo contrario. Por un lado “o alto consumo enerxético”, tanto en energía eléctrica como en gas y gasóleo, necesarios para calentar el betún y poder moverlo. Por otro la elevada cuantía –un total de 320.000 metros cúbicos– del producto almacenado. Dicen en este punto que esto supone un “risco de incendio e deflagración”.
Quienes firman las alegaciones inciden además en que la segregación de la actividad en dos parcelas es un “artificio” para evitar realizar una Avaliación do Impacto Ambiental del conjunto del proyecto. De ahí que entiendan que deba ser considerado integralmente como un nuevo proyecto de almacenamiento y de distribución marítimoterrestre y ser tramitado ambientalmente como tal.
A un puerto exterior
El sector del mar y los colectivos vecinales creen que debe haber otras alternativas de ubicación para este gran proyecto. Indican, de hecho, que lo lógico sería que se fuese para un puerto exterior del litoral gallego en el que la afectación sea menor que “no porto interior da Ría máis produtiva e con maior superficie marítimo-terrestre protexida”, como es la de Arousa.
Los colectivos que firman las alegaciones son las cofradías de Carril, Vilanova, A Illa, O Grove, Cabo de Cruz, A Pobra y Rianxo. También las organizaciones OPP20, Opmega, Asmecruz, Amegrove, Asociación Mexilloeiros da Illa de Arousa, APM San Amaro, Amevila, APM Vilaxoán, A Marxa, APM A Pobra, APM San Saturnino, APM Abanqueiro, APM Viladomar, Aspromeri, así como las asociaciones vecinales de Sobradelo, Vilaxoán y la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa.
Cabe recordar que el Concello de Vilagarcía también presentó alegaciones al proyecto de betunes. No por la actividad concreta, sino por el impacto estético y visual que entienden que va a tener el tanque de mayor envergadura, que superaría en altura al edificio más elevado de la capital arousana. El asunto fue a pleno a través de una moción del PSOE, que fue apoyada por el Partido Popular. Por su parte el BNG no votó a favor, dado que entiende – al igual que los colectivos– que el Puerto de Vilagarcía no es el lugar idóneo para albergar esta actividad.
El proyecto supondrá una inversión aproximada de 21 millones de euros y creará alrededor de 18 puestos de trabajo, según la documentación que se sometió a exposición pública.










