El resurgir de la costura: una afición que gana terreno entre los jóvenes
Desde hace entorno a dos años, las mercerías y academias de costura de Vilagarcía han comenzando a percibir un aumento de la clientela juvenil con un notable interés por aprender a coser

La costura, una actividad tradicionalmente asociada a generaciones mayores, está experimentado un notable repunte entre niños, adolescentes y jóvenes adultos. Así lo confirman mercerías y academias de Vilagarcía, que desde hace un par de años perciben un crecimiento sostenido de esta nueva clientela más juvenil.
Los negocios señalan que este aumento comenzó a apreciarse hace cerca de dos años, asociando este repentino interés a los diferentes medios de comunicación, en los que esta actividad ha comenzado a coger una mayor presencia. “Yo lo empecé a notar poco después de que saliese el programa ‘Maestros de la Costura’”, señalan desde Entretelas Vila, donde recuerdan que entonces “empezaron a venir niñas de ocho, diez o doce años, algo que a mí al principio me extrañaba muchísimo”.
Además, añade que –según lo que comentan las clientas en su tienda– cada vez son más los menores interesados en apuntarse a clases de corte y confección como actividad extraescolar, una alternativa que muchas veces coge por sorpresa a los propios padres.
Así lo corroboran desde la Academia de Corte y Confección M. Ríos, que aunque ya no imparten clases a menores de 14 años, confirman el creciente interés por parte de los pequeños: “Hace unos días vino una niña de ocho años para que le enseñase a enhebrar la máquina y a manejarla. Pero en general sí que veo mucha iniciativa por parte de los niños”.

Coser contra el consumismo
También, la propietaria destaca la implicación por parte de los adolescentes, muchos de ellos sin referentes costureros en la familia o ni siquiera una máquina de coser a mano, lo que le llama aún más la atención. Según comentan los jóvenes en las clases, muchos relacionan su interés por la costura con una reflexión sobre el consumismo: “Les hace darse cuenta de que se le puede dar una segunda vida a la ropa. Además, cuando llegan a las tiendas y ven los precios o la calidad de las prendas, deciden que prefieren hacerlo ellos a su manera y a su gusto”.
Asimismo, pese a que la costura se suele asociar al género femenino, en M. Ríos destacan que más del 35% de su alumnado son hombres. Además, apuntan que la mayoría de los aprendices acuden “con el objetivo de dedicarse profesionalmente a ello en un futuro”.

Respecto a los jóvenes adultos, en Mercería Esencial señalan que los clientes de alrededor de 20 años que acuden a su tienda suelen ser estudiantes de Diseño, y que predominan más las madres de entre 30 y 35 años, que pretenden hacer cosas para sus hijos. En esta línea, en Entretelas Vila inciden en que la costura es una labor que requiere de mucho tiempo libre, por lo que comentan que “con 20 años es raro que cosan, porque aún están estudiando. Pero a partir de los 25, que más o menos ya han acabado, se plantean aprender”.
Calceta y ganchillo
No obstante, aunque la costura suele ser la primera opción en cuanto a aprender labores textiles, en Lanas Marga subrayan que cada vez más jóvenes acuden a buscar materiales de ganchillo (“crochet”) y calceta, especialmente para crear piezas más especiales como muñecos, bolsos o complementos, en vez de ropa. Así, también destacan que estas aficiones se dan sobre todo entre los más pequeños y veinteañeros.






















