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Vilagarcía

“La droga es un negocio que siempre acaba mal”

Manuel Couceiro y Fernando Alonso, adalides de la lucha cívica contra el narcotráfico

Manuel Couceiro y Fernando Alonso, presidente y gerente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, respectivamente, en la sede de la entidad en Vilagarcía
Manuel Couceiro y Fernando Alonso, presidente y gerente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, respectivamente, en la sede de la entidad en Vilagarcía
Mónica Ferreirós
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“Tenemos más violencia, más droga y más consumo que nunca”, así de rotundo se muestra Manuel Couceiro, presidente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico (FGcN) sobre la situación actual del tráfico de estupefacientes. El tono no es nada alentador, ya que, a su entender, “estamos muy mal”, aunque deja entrever un rayo para la esperanza. “Al menos no tenemos el nivel de violencia que se observa en el Guadalquivir o en estados como Bélgica o Países bajos”, gracias a que “hemos realizado un importante trabajo de concienciación entre la sociedad civil”.

Sin embargo, el que también es cura párroco de A Xunqueira, en Vilagarcía, remarca que “no podemos bajar la guardia” porque los clanes de la droga internacionales son cada vez más peligrosos y una prueba de ello es que “de cada diez intervenciones que se hacen contra ellos en España, en nueve se enfrentan a sicarios con armas de guerra”. Manuel Couceiro subraya que “estamos hablando de mafias en las que el valor de la vida es insignificante”.

Y estos clanes son, retoma la conversación Fernando Alonso, gerente de la Fundación, quienes subcontratan a los narcos gallegos que se dedican casi en exclusiva a la logística del transporte. “Los gallegos, y los arousanos en particular, son especialistas en trasladar la droga de altamar a tierra”, aunque esta labor está dejando ya de ser exclusiva para ellos porque organizaciones del Este también se quieren quedar con este ‘negocio’ como demuestra el hecho de que a principios de año “en una descarga en Vilanova se hayan incautado unas lanchas con albanokosovares a bordo”.

Entonces, surge la incógnita. ¿Es bueno porque ya no hay narcotransportistas en Galicia o malo porque el trabajo lo hacen bandas más violentas?

Fernando Alonso pilota la respuesta: “Ahora hay competencia entre los narcos gallegos y los de fuera y en estos casos el mercado no se discute en una mesa, sino que se dirime a tiros”.

Competencia a tiros

Lo peor de todo es que todos estos grupos “están preparados para repeler las agresiones de otros clanes con las armas en la mano y apretando el gatillo y por lo que se está viendo, cada vez es más frecuente que también se enfrenten con violencia contra las fuerzas de seguridad”.

El presidente de la FGcN apuntilla que se están realizando operaciones policiales en las que “no hay ningún gallego detenido”, lo que demuestra que estas organizaciones oriundas de los Balcanes o Méjico y de otros lugares tienen cada vez más peso”.

La situación podría ser mucho peor porque los integrantes de estas mafias que se instalan en España lo hacen para “blanquear dinero y divertirse sin que sea, de momento, su centro de operaciones”. Para muestra, un dato. “Las fuerzas de seguridad creen que en Málaga, en la zona de la Costa del Sol, hay unas cien bandas criminales y en el resto de España habrá unas quinientas. Esto no es un dato de la Fundación, sino del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado”, apostillan.

En la costa gallega “también se están asentando”, pero de momento la prefieren para las descargas de la droga, ya que “sus 1.500 kilómetros de costa y la sinuosidad de las rías les facilita la labor, además de la logística que se les ofrece aquí, perfectamente engrasada para que tres mil kilos de cocaína que hoy están a bordo de un buque en el medio del mar, mañana estén a buen recaudo en una nave de Muxía o en Vilanova o en vete a saber tú donde”.

Los narcos ya no alardean de su poderío económico. Los tiempos en los que circulaban en coches de lujo, presumían de pazos o de chalés con helipuerto o gastaban ingentes cantidades de dinero en clubes de fútbol han pasado. Lo explica Fernando Alonso, gerente de la Fundación Galega contra o Narcotráfico, de un modo simple. “Desde los tiempos de la Operación Nécora, la sociedad gallega no lo acepta y rechaza al narco frontalmente, salvo excepciones de proximidad. Antes presumían de su ‘negocio’ y ahora lo hacen a escondidas y nocturnidad porque son unos criminales que están al margen de la sociedad y de la justicia”.

Ese aprecio que se daba antes se ve ahora “en el sur de España”, aunque Manuel Couceiro augura que ese sentimiento mudará, porque, según desvela Fernando Alonso, “están pasando del hachís, una sustancia, digamos, más aceptada, a la cocaína, ya que con el mismo esfuerzo logístico sacan mucho más beneficio. Más o menos lo mismo que ocurrió aquí”.

Más medios materiales y humanos

La FGcN está en permanente contacto con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que combaten el narcotráfico ensalzando su labor pese a que los medios materiales y humanos son insuficientes para la misión que tienen encomendada. “Que haya un solo helicóptero de Aduanas clama al cielo”, implora Manuel Couceiro al tiempo que dibuja la situación. “Ellos están con lanchas súper sofisticadas con un caballaje tremendo y con lo último en telecomunicaciones, mientras que los policías tienen los medios que tienen. No es el mantra de pedir cien para que den cuarenta, aquí es cuestión de chalecos de protección adecuados, telecomunicaciones, tener informáticos preparados…”.

Pero sobre todo, y golpea con los nudillos en la mesa para enfatizar la urgencia, eso sí con suavidad, “juzgados especializados en la lucha contra el narcotráfico, sobre todo en zonas tensionadas como son Andalucía, Galicia, Madrid o Levante. Se necesita ya, porque al lado de un conflicto de lindes entre vecinos por un marco no se puede tener un macrosumario de narcotráfico”. Fernando Alonso asiente y abunda en la propuesta. “No dan abasto”.

El problema del tráfico y consumo de drogas no solo abarca a los grandes capos, sino que se deja sentir en las ciudades con la proliferación de los narcopisos. “No puede ser que miles de vecinos, de familias honradas, estén sufriendo por culpa de cuatro delincuentes y que se tolere”.

De ahí que haya la necesidad de que, además de los refuerzos policiales, “se cambien las leyes para que un traficante que detienen hoy en la narcocasa equis, quede en libertad después de pasar por el juzgado y vuelva a vender droga en el mismo sitio. Eso es una burla hacia toda la sociedad. No se puede tolerar”.

Los dirigentes de la Fundación inciden en que es “fundamental” atacar la economía de las personas que se enriquecen con el comercio de la droga porque “a un narcotraficante, pese a que sea detenido e ingrese en prisión, le sigue compensando su actividad ilícita porque cuando sale al cabo de unos años sigue teniendo todo su patrimonio, al mismo tiempo que su familia y sus testaferros lo disfrutan”.

"Andalucía, Galicia, Madrid y Levante necesitan ya juzgados especializados en narcotráfico"

En todo caso, “si no puede hacerse, por lo menos que esos inmuebles se utilicen para uso social. No puede ser que un piso de un narco esté vacío durante veinte años. Cedámoslo a una administración o a una entidad para que ayude a paliar el enorme daño que han hecho”.

En este campo “hay mucho por hacer” porque “las investigaciones por blanqueo tienen que estar justificadas por una actividad de narcotráfico y no pueden ser autónomas. Esto implica muchas dificultades”.

“Como ellos son tan hábiles protegiéndose -apostilla Manuel Couceiro- se podría abrir la espita de la venta anticipada de los bienes inmuebles. Eso serviría de freno para los chavalitos que empiezan porque verían que si son detenidos se quedarían sin el pazo, sin los dos coches de alta gama y sin los bajos que haya comprado por ahí”.

Para ello habrá que cambiar la legislación actual y en ello están. “Yo siempre tengo esta teima. Sé que es muy fuerte, pero es así. Si se pudo hacer una ley de amnistía, se puede hacer casi todo lo que es humanamente bueno para el bien común, la sociedad y la salud”.

La Fundación abordó este asunto en un congreso que celebró recientemente en la localidad de A Estrada con la participación de todos los partidos políticos y donde “ha habido una respuesta unánime al respecto del cambio de las leyes”, por lo que trasladarán las conclusiones al Congreso para que todos los grupos las estudien y las apoyen porque “es un problema que nos atañe a todos, donde no hay colores políticos porque en lo esencial estamos de acuerdo”.

Las campañas de prevención de consumo son esenciales para este colectivo porque un simple porro genera con el paso del tiempo “muchos problemas de salud mental que repercuten en la vida cotidiana de las personas”.

El caso, continúa Alonso y reafirma Couceiro, es que “se banaliza el consumo de drogas, empezando por el alcohol, porque se asocia al ocio y si seguimos así tendremos a los chavalitos de hoy con esquizofrenias, alucinaje mental o situaciones psicopáticas a los treinta o cuarenta años, porque si al cerebro le metes sustancias tóxicas a una edad temprana pasas del yo controlo, al yo desvarío y al yo no soy”.

Legalización del consumo

¿Y qué postura tiene la Fundación Galega contra o Narcotráfico sobre la legalización de algunas drogas? “Si con evidencia científica y criterios médicos hay alguna sustancia que alivia ciertos síntomas, por supuesto que sí, pero siempre avalado por expertos y en casos necesarios siempre que estén controlados por los médicos”.

Manuel Couceiro y Fernando Alonso coinciden en que hoy en día ser narco “no sale a cuenta” porque “no les compensa estar malviviendo con dinero, pazos, coches, mujeres y amantes para estar entrando y saliendo de la cárcel porque, después de todo, no disfrutan. Siempre están en tensión, unas veces con bandas rivales, con la policía, tienen que tener cuidado donde duermen, donde guardan la droga…” y se pregunta “¿a Sito Miñanco le compensa una vida así, metido media vida en la cárcel y la otra media escapado?

El resumen de toda la conversación es que “la droga es un negocio que siempre acaba mal”.

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