
Lo cierto es que el vial que une Catoira con Carracedo lleva años siendo testigo de trágicos accidentes. El último sin contar con el de ayer por la tarde fue hace tan solo unos meses y a pocos metros. En él falleció un agente de la Guardia Civil de Tráfico que acudía, precisamente, a auxiliar a los implicados en otro accidente en el término municipal de Caldas. No ha sido el único. Otro de los más aparatosos fue el de un autobús que acudía a una boda, con trágico final. El trazado, muy sinuoso, convierte a este vial en un punto negro de las carreteras arousanas.








