
Sin duda alguna, los últimos dos años han estado cargados de incertidumbre a nivel económico a causa de la pandemia mundial. El sector financiero no escapa de esta situación, por lo que muchos inversionistas están buscando maneras de gestionar el riesgo en sus portafolios. Manejar la incertidumbre en el rendimiento de una inversión otorga tranquilidad y herramientas para gestionar todos los cambios que puedan sacudir el mercado financiero.
La gestión de riesgo financiero es imprescindible para hacer frente a diferentes situaciones que pueden afectar el valor de tu inversión, como, por ejemplo.
- Cambios producidos en el sector económico donde operas.
- Imposibilidad de una de las partes para devolver el capital.
- Inestabilidad del mercado financiero.
La gestión de riesgo financiero en las operaciones de trading es esencial para mitigar las pérdidas y proteger tu cuenta de operaciones. De esta manera, evitas que se vea perjudicada a causa de tendencias indeseables en el mercado. Aquí conocerás las 3 estrategias más importantes para este 2021 que utilizan los inversionistas con más experiencia.
¿Se pueden evitar completamente los riesgos?
Es imposible eliminar completamente el riesgo financiero, porque éste viene dado por situaciones que no siempre se pueden controlar. No hay manera de suprimir totalmente la probabilidad de que ocurra un evento con consecuencias nefastas para una compañía en la que inviertes. Sin embargo, sí puedes prepararte correctamente para gestionar su aparición.
Tres estrategias de gestión de riesgo que utilizan los inversionistas expertos
Siempre es positivo aprender de aquellos con mayor trayectoria en el mundo de la inversión. Las estrategias de los inversionistas españoles más exitosos incluyen tres prácticas de manejo de riesgo imprescindibles:
La diversificación de tus inversiones es esencial para compensar el peligro que pueden ofrecer algunas con la garantía que reportan otras. Aquí entraría la figura del hedging, en la cual se combinan activos financieros dentro de un mismo portafolio para que los más fuertes respalden a los más vulnerables.
- Dentro de esta diversificación también entran las operaciones con diferentes divisas. Esto te otorga un mayor margen de maniobra ante las variaciones en el precio de las monedas.
2. Asignación de activos
Esta técnica consiste en escoger, incluir y distribuir tus activos financieros en la cartera de inversión, siguiendo una estrategia determinada. El objetivo principal es distribuir adecuadamente el patrimonio de un inversionista de acuerdo con sus preferencias y objetivos. El resultado es una inversión con la mayor rentabilidad y el menor riesgo posible.
Se relaciona estrechamente con el punto anterior, porque es a través de la asignación de activos donde se define la combinación más conveniente de inversiones para lograr una diversificación de cartera óptima. Para lograrlo, es necesario plantearse las siguientes cuestiones:
Escoger el tipo de activo más adecuado entre renta fija, variable, efectivo, inmuebles, materias primas o derivados.
- Seleccionar el grado de diversificación más adecuado.
- Escoger la cantidad de activos que componen la cartera.
- Seleccionar el peso que tiene cada activo dentro de la cartera.
3. Gestión del tamaño de la posición
A través de esta herramienta, se busca determinar el tamaño de la posición antes de abrirla. De esta forma, se arriesga solo una pequeña parte del capital en caso de que ocurra una racha negativa y se evita la expulsión del mercado. En otras palabras, gestionar el tamaño de la posición consiste en determinar la cantidad de unidades de la moneda base que se compran o venden al momento de abrir una posición.
Es una práctica que debe realizarse antes de abrir una posición para evitar que alcancen un tamaño riesgoso que impida la supervivencia en el mercado. Para calcularlo correctamente es necesario recopilar ciertos datos:
- Capital con el que se cuenta.
- Par de divisas elegidas para operar.
- Tipo de cambio del par elegido.
Definitivamente, la gestión de riesgo financiero brinda mayor tranquilidad para asumir eventos inesperados de forma controlada. Capacitándote continuamente sobre las mejores estrategias para manejar el riesgo puedes hacer crecer tu inversión incluso bajo circunstancias de inestabilidad.








