
La Denominación de Origen Rías Baixas presentó ayer su libro “Rías Baixas. El Vino del Mar”, coincidiendo con la celebración de su 25 aniversario. La puesta de largo de esta publicación, dirigida por el fotógrafo Xurxo Lobato y que contó con la colaboración del periodista gallego Cristino Álvarez tuvo lugar en el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago, y contó con la presencia del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, su homólogo de la DO, Juan Gil de Araújo, así como otras autoridades, entre ellas el delegado del gobierno, Samuel Juárez, y la conselleira do Medio Rural e do Mar, Rosa Quintana, y otros representantes del sector y personalidades.
un antes y un después
El máximo reponsable del Gobierno gallego felicitó a los autores de la publicación y agradeció “o labor intenso” realizado por la DO en sus años de existencia, “na “mellora e difusión dun dos produtos máis emblemáticos dos moitos que esta terra pode ofrecer ao mundo”. Núñez Feijóo indicó que aunque calidad y vinos gallegos están vinculados desde hace siglos, “é xusto recoñecer un antes e un despois na creación da denominación”. Un sello de calidad, que según él, trajo aparejada la profesionalización del sector, la calidad del producto y su salida hacia nuevos mercados.
En este sentido, el presidente también destacó el trabajo conjunto entre Xunta y sector del vino para consolidar la tendencia de reconocimiento y crecimiento de los caldos gallegos. De hecho, respecto a Rías Baixas, indicó que “contribuíu, sen dúbida, a que as 177 industrias e os máis de 6.700 viticultores que a configuran poidan acadar, ano tras ano, unhas maiores cotas de produción e un cada vez maior nivel de recoñecemento nacional e internacional”. Y en aras de seguir esta línea, recordó que se destina el triple de fondos que en 2012, para aumentar la calidad por encima de la calidad; se aumentó en un 50% las ayudas para la internacionalización; y se incrementaron las destinadas a la promoción en la Unión Europea.
De trabajo conjunto también habló el presidente de la Denominación, Juan Gil de Araújo, indicando que la unión del sector, desde los viticultores hasta las bodegas, mercantiles, etc. Ha llevado a la DO a cumplir 25 años. Pero sobre todo destacó el papel de los agricultores que “revolucionaron el viñedo”.
Gil de Araújo indicó que en este tiempo, sus viticultores han sabido pasar del carro de vacas, la prensa manual... En definitiva, de una viticultura de sistemas ancestrales a pasarse a la renovación tecnológica y a “revolucionar” los viñedos, “dando paso a una generación donde las tecnologías del conocimiento, de la información, de la comunicación, entraron con enorme fuerza, asegurando así que la de agricultor pueda ser, sea de hecho, una profesión moderna, digna y de futuro”, declaró.
Cabe recordar que fue el 17 de marzo de 1988 cuando se reconoció la DO Rías Baixas y a día de hoy, se considera un sello de calidad “joven pero maduro”, que ha conseguido hacerse un hueco en el difícil mundo de los vinos de calidad, profesionalizar el sector, así como asentar población en su ámbito territorial. Pero, además, a día de hoy puede decir que exporta el 26 % del vino comercializado y está presente en 57 países de los cinco continentes.






















