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EL COPAGO DEBIÓ EXISTIR SIEMPRE

Ahora toca atacar al gobierno por el copago de medicamentos y vemos carteles presuntamente informativos en los paneles públicos y especialmente en los Hospitales y Centros de Saúde, de los que se deduce que los preocupados por la economía de los ciudadanos son funcionarios de la rama sanitaria, lo cual no es verdad ya que tales carteles exhiben los logotipos de partidos políticos de izquierda y sindicatos adictos a las subvenciones que este gobierno mantiene aunque las reduce poco a poco. Otro motivo de protesta de dichos colectivos es la supuesta privatización de la sanidad, cosa de todo punto no cierta, y que se refiere a la externalización de ciertos servicios que funcionan mejor de esta manera. En lo relativo al copago de medicamentos, tenemos que decir que se desvirtúa la realidad por parte de los autores de tales carteles presuntamente informativos, y que si bien es cierto que debemos pagar por los medicamentos, se trata de cantidades ínfimas, poco más que céntimos de euro, y cuando se trata de personas con muy bajos ingresos o sin percepción alguna, que también hay, están exentas de pago. (Por ejemplo: Por un medicamento que vale 9,21 €, pagamos 0,92 €).
Hay que decir que esta medida ha supuesto un ahorro de muchos millones de euros en las administraciones públicas, cosa que debemos dar por buena en tiempos de crisis, pero también ha supuesto perder la mala costumbre de tener una botica en casa sin necesidad, lo que llegó a suponer un auténtico vicio de todo punto reprobable. Va siendo hora de que desde la izquierda se diga la verdad y se reconozca que las políticas económicas aplicadas por este gobierno han sido las correctas y necesarias, aunque en algunos casos resultaron ciertamente desagradables, pero la situación así lo exigió porque este gobierno tuvo que hacer frente a una ruina económica del Estado, a la que nos llevó el despilfarro y el mal gobierno anterior.
En todo caso, debemos admitir que las cosas gratis no resultan buenas, porque se les resta valor y en definitiva, su importe tiene que salir de los impuestos con lo que estaríamos en una situación de injusticia social. Hay quien pide que las autopistas sean gratuitas sin pararse a pensar que precisan de un mantenimiento que pagaría el Estado con cargo a los impuestos pagados también por los que no son usuarios de tales vías.
Lo mismo pasaría con los comedores escolares y otros servicios similares. Seamos razonables y admitamos la realidad sin dejarnos influir por ideologías que nos impiden ver que cuando la situación lo requiere hay que aplicar las medidas adecuadas. Vienen a cuento las declaraciones del exministro de economía Pedro Solbes, diciendo que se arrepiente de haberse presentado a las elecciones del 2008, y también que el presidente no hizo caso de sus consejos, y la pregunta es ¿Por qué no dimitió antes de meter a España en el pozo?. Porque él también ayudó al descalabro.-