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En política hay derrotas esperadas, amargas y las que dejan al grupo perdedor en un estado de shock. Así se encuentran todavía algunos dirigentes del Partido Popular quienes, poco a poco, digieren el resultado electoral que les desaloja de las instituciones donde llevaban anclados desde hace años, algunos, incluso décadas. Este es el juego de una democracia que no debe, según mi modesta opinión, limitarse al pobre, aunque necesario, ejercicio del voto cada cuatro años. Se abre ahora un tiempo de diálogo entre las diferentes fuerzas políticas para alcanzar acuerdos que garanticen gobiernos estables y no sopas de letras asignadas a cargos y concejalías que a nada conducen. En Vilagarcía lo tienen claro. El PSOE, como fuerza más votada, buscará sus aliados en la izquierda. En O Grove, tres cuartos de lo mismo, y en Cambados todo depende de la voluntad de un concejal, que tiene en su mano la posibilidad de mantener al PP al frente del Gobierno local o postularse en favor de un cuatripartito. Sería triste que la decisión fuese en función del mejor postor, por lo que seremos bien pensados y creeremos que primarán los intereses de los cambadeses. Ribadumia también se encuentra en esa tesitura. Los populares perdieron la mayoría absoluta y si no encuentra aliados tendrá que verse en la disyuntiva de gobernar en minoría o sentarse en los escaños de la oposición frente a un tripartito formado por los independientes, los socialistas y Somos Maioría. Si se aplica la máxima que en el resto de concellos, se unirían todos contra el PP y le darían la Alcaldía a los independientes. Y llegados a este punto habría que preguntarse si se trata de una coalición lógica. Veamos, los independientes son más bien conservadores, vamos, de derechas, algo con lo que tendría que tragar el PSOE. Digamos que así sucede. Queda la tercera pata del banco, Somos Maioría, que tiene un código ético estricto que sus representantes se comprometieron a cumplir a rajatabla. Teniendo en cuenta que, aunque no se presentase, los independientes estarían ligados históricamente a la imagen de Nené Barral, resultaría paradógico que Enrique Oubiña apoyase a esa opción política por el mero hecho de desalojar al PP. Será la militancia de este partido, que quiere insuflar aire fresco a la política, quien determine si se establecen pactos contra natura que serían votar a favor del PP o Independientes o, por el contrario la coherencia de votarse a sí mismos o la abstención.