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Hay escándalo para “rato”

Como ya se ha dicho por activa y por pasiva, el fichaje del exministro Rodrigo Rato por Telefónica podría se comprensible en otras circunstancias, pero nunca en las actuales. Dicho en román paladino: Telefónica yerra al fichar a Rato. Es un hombre con una larga trayectoria en el mundo económico, pero el problema estriba en contratarle ahora, cuanto está imputado por el caso “Bankia”. La sensación que queda es que el Gobierno intenta compensarle por los últimos percances a través de la compañía a la que siempre se recurre para hacer favores en las alturas.

En cuanto se conoció la noticia, las redes sociales fueron un clamor en contra de la decisión. Telefónica debería haber esperado al menos a que se resolviera la situación procesal de Rato. No sé si César Alierta, presidente de Telefónica, le debe algún favor a su viejo amigo y valedor, pero desde luego ha acudido con prontitud a su rescate, al contratarlo como asesor de Telefónica en Latinoamérica y Europa, pero, con todo y con eso, Rato continúa imputado.

Pero si de bien nacidos es ser agradecidos, no olvidemos que Rato, en su día, impulsó el nombramiento de Alierta en Tabacalera, Telefónica y IAG. Otro matiz: Rajoy ya dejó claro a grupos del Ibex que apoyaría una salida digna para Rato. Otro detalle: Telefónica omite en el curriculum de Rato la presidencia de Bankia.

El fichaje de Rato contó con el plácet del Gobierno y se anunció en Reyes para evitar que tuviese repercusión. Mientras, los especuladores han tomado Bankia y los brokers sacan tajada de la acción hundida entre protestas de los preferentistas.

Un ejemplo de indignado, en las redes: “Me voy a por tabaco antes de que fichen a Rato en el estanco del pueblo”. Yo, por mi parte, reproduzco una letrilla del clásico: “Perpetuos se venden oficios, gobiernos, que es dar a la villa ladrones eternos”.