PREFERENTES: QUEDA MUCHA PELEA POR DELANTE
Sigo cabreado. Y conforme pasan los días mi indignación se alarga tanto como mi longevidad. En el último momento me entero de que uno de los “carotas” de la extinguida Caixa Galicia, José Luis Méndez, que vive ahora a cuerpo de rey con los 16,5 millones de euros que reunió en calidad de jubilación, renunció al título de doctor honoris Causa por la Universidade de A Coruña. Me da igual. Lo que sí podría hacer es devolver su dinero para que los miles de personas estafadas por esa entidad pudiesen recuperar la totalidad de su inversión. Sería un gesto de humanidad. Pero parece que carece de ella.
Sin embargo, dentro de lo indecente que supone hablar de estos listillos, da la impresión de que en el tema de las preferentes y subordinadas las cosas, aunque a cuenta gotas, van por buen camino. Que nadie se fíe. Queda mucha pelea por delante. En los últimos días hubo alguna sentencia favorable a los demandantes. Es un buen síntoma, pero como diría Ana Cedeira, portavoz de la plataforma coruñesa, “no se puede parar”.
En parecidos términos se pronunció hace unos días el fFiscal sSuperior de Galicia, Carlos Varela. En el centro cívico de Los Mallos, con lleno hasta la bandera, animaba con firmeza a una demanda colectiva a los afectados por las preferentes. Está convencido de que la justicia será justa y acabará cediendo a la preocupación de los estafados, que, desde hace más de un año, alzan su voz reclamando su dinero. Varela, en el caso de que su primer intento resultase invalidado, apuntó que llegaría hasta el Supremo a pesar de que él sostiene que el 90% de estos pequeños ahorradores (insistió en este término), no inversores, fueron engañados.
No quisiera olvidarme del abogado Pablo Arangüena, presente también en este acto. Sus palabras fueron seguidas con atención. Se mostró cercano y siempre dispuesto, igual que Varela, a despejar todo tipo de dudas. Allí se aseguró incluso que el arbitraje estaba “dormido”, a pesar de que los primeros en ser llamados fueron los portavoces de las plataformas. Es para reflexionar. Que había que presionar, incluso solicitando ayuda jurídica gratuita, cuestión que niega Consumo. Que existió una maldad “muy bien planificada” con una evidente falta de escrúpulos. Y un último ejemplo: unas preferentes colocadas en 2011 cuando la antigua Caixa Galicia estaba quebrada. ¿Cómo es posible?
