COMPOSTELA: UN PATIO DE MONIPODIO
De un tiempo a esta parte, dos de los estamentos que sostienen a Santiago de Compostela –política e iglesia– se han venido convirtiendo en un verdadero patio de Monipodio, en frase del clásico o auténtica jaula de grillos, dicho sea lo que antecede en frase del argot popular.
Empezó la “desfeita” con el caso del códice Calixtino, auténtica merienda de negros hasta que llegó la novelesca solución del asunto, que dejó con el culo al aire las finanzas de la catedral, cuyas boetas eran capaces de contener más dinero del que se presumía. Y ahora veremos qué dice Hacienda sobre todo este enjuague.
Ya en el campo político, no me negarán ustedes que la “merienda” entre alcalde y alcaldables, concejales de uno y otro sexo y aspirantes a calentar poltronas municipales no merecería una glosa de Agatha Christie. Contado este tomate bailando sobre la campaña de la Berenguela, viene ahora el culebrón de Gaias. Es decir que, al fin, el Gobierno gallego se dispone a cancelar, cuando menos, parte del mal hadado proyecto –gigantesco, inasumible, fantasioso y despilfarrante–, después de haber gastado 288 millones. O sea, doce años dilapidando dinero. Más claro, la Xunta de Galicia deberá cancelar ahora los edificios A y B, que tenía paralizados hasta el 2014 por contrato. Dicho en “román paladino”: ¡al carajo!, el Centro de la Música y de las Artes Escénicas y al ajo puerro el Centro de Arte Internacional, O sea, un aborto bien visto hasta por los más recalcitrantes ciudadanos de Compostela. Y es que, nunca mejor dicho: no tenemos para pan y nos empeñamos en comprar estampitas.
Hasta los mismos santiagueses se preguntan: ¿Y ahora qué? Pues ahora hay que pechar con lo ya concertado con el sector privado, hasta 24 meses de contrato. Hay que pagar energía eléctrica, gas natural, labores de vigilancia, tareas de limpieza y hasta rutinas de mantenimiento integral.
Va a ser como alimentar a un cadáver. Menos mal que para allí se irán Agadic y la Agencia de Modernización Tecnológica de Galicia. Poca carne para tanta hambre.
