EL MIEDO A FAVOR DE LA CORRUPCIÓN
No ha sido tanto al castigo electoral al PP el 24 Mayo, teniendo en cuenta el total incumplimiento del programa electoral y la masiva corrupción en su seno.
Si esto le ocurriera a un partido francés perderían más del 60 % del electorado, como ha pasado en otras ocasiones a los socialistas y conservadores.
Ahí la gente no tiene miedo a los cambios. Todos sabíamos que después del derroche que se hizo en España, había que apretarse el cinturón y enderezar las cuentas, pero el PP gobernó a favor de los más ricos. Estamos contra la corrupción, pero votamos a los corruptos.
Hasta ahora los políticos se han acusado mutuamente, de todos los males, pero hicieron lo mismo, en proporción a sus cuotas de poder. Todo esto ocurre por varias razones.
Primero: por carecer de educación cívica nuestros políticos, transmitiendo a la población sus defectos. Esta imita lo bueno y lo malo que viene de arriba. Segundo: prima la calumnia, la mentira, apoyada con la propaganda.
Los dos grandes partidos descansan en la ventaja que les da la Ley D`Hont. Las mareas le arrebatan el discurso de cambio al PSOE, lastrado por el concubinato de Zapatero y Rajoy, para reformar, en un día la acorazada Constitución, según decían antes. Los de las mareas están inmaculados, no tuvieron poder, pero ahora tienen la oportunidad en los ayuntamientos y autonomías de aplicar lo que predicaron, acabar con la corrupción, el despilfarro, mejor gestión y dar mejores servicios, a bajo coste. ¿Si lo hacen en otros países, porque no nosotros?
Al ser humano no se le puede dejar solo, hay que darle trasparencia a la labor política en las instituciones respetando los derechos de la ciudadanía. Si tenemos una economía libre mercado, ¿por qué los gobiernos tienen que subvencionar con nuestros impuestos a grandes grupos económicos y legislar a su favor?.
Nos prohíben instalar en nuestros domicilios una placa solar, para autoabastecernos. Eso se llama tráfico de influencias.
