INCIVILIZADOS CORRUPTOS
Para un demócrata de verdad, y más si se es cargo público, debe ser un honor declarar y colaborar con la justicia, si escaquean, es la señal de que son culpables. Los aforados no deben esconderse en ese privilegio, deben ser los primeros en colaborar y en esclarecer la verdad por imperativo de su cargo público, como defensor de las leyes y del Estado de Derecho. Pero no, seguimos la tradición de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. En este país, primero se delinque, después se niega, aunque nos cojan con las manos en la masa. La corrupción más nefasta es la que se produce por arriba, la de abajo es menor y no causa tanto daño, la controlamos.
Así hemos llegado a tener atenazados a autoridades clave, al Jefe de Estado por la corrupción en su entorno familiar y al Jefe del Gobierno con Barcenas- Gurtel. Se olvidaron de la célebre frase, “la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino, además debe parecerlo”. Tienen que mover ficha, y controlar a los suyos. La ciudadanía está estupefacta ante tanto despropósito creándonos indignación y todo tipo de inseguridades. Hay que cerrar la fiesta a los desaprensivos.
Despues de 35 años de democracia sin Ley de transparencia, que hay en nuestro entorno, como le gusta citar a nuestros gobiernos cuando les conviene, no les preocupó la opacidad de nuestros políticos en el manejo de los fondos públicos en las administraciones y su responsabilidad en el cumplimiento de las leyes existentes, que prohíben la corrupción. A pesar de saberlo, todos miraron para otro lado. Parecía la normalidad, hasta que encontraron las arcas públicas vacías y ahora se quieren llenar con los pocos recursos de las clases sociales menos pudientes que no tuvieron la culpa, en vez de cargarle el muerto a quien lo mató: los que nos robaron y estafaron. Ellos mandan. Los que tienen el poder no se conforman con la partida económica que ellos se atribuyen a su capricho, se apropian de lo ajeno.
