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Las “puertas” de Luis Carré

“Gates to freedom” o “Puertas a la libertad” es lo que el fotógrafo coruñés Luis Carré ofrece en su muestra de Atlántica; y si en su última exposición nos había deslumbrado con la exuberancia y el intimismo de sus jardines, ahora nos lleva a la inmensidad oceánica, al mar, a nuestro poderoso Atlántico que es, sin duda, el pasaje más seguro a la libertad imaginativa. Para hacerlo todavía más sugerente superpone fotos, las revela en vertical o agranda el detalle, consiguiendo, de este modo, convertir la imagen fotografiada en un ejercicio de abstracción de singular belleza; para acentuarla, hace una cuidada selección de la luz, elige un fragmento y, al modo minimalista, elimina lo superfluo; lo que vemos, entonces, no son masas de agua, o no sólo, sino encuentros amorosos de danzarinas y blancas configuraciones que brincan sobre las profundidades del abismo y se convierten en ninfas.
A veces, su cámara se detiene sobre la pura vibración de la luz cuando el poniente hace amarillear la superficie del agua y entonces parece que miles de minúsculas luciérnagas doradas han emergido de la hondura negra. Luis Carré ha querido oponer a este tiempo gris, a esta sociedad manipulada por personajes oscuros y corruptos, este universo vivo, sin fronteras, sin manipulaciones, sin lecciones aprendidas de antemano, este territorio siempre abierto, siempre libre que es nuestro mar del Orzán.
Hacer fotos –dice él– es algo mecánico, pero no lo es cuando la mirada se ha enamorado del más allá y cuando el contemplador, como el impertérrito personaje del cuento que se inventa para construir esta temática, permanece impasible, hierático, eterno, enamorado de la maravilla, es decir, aprendiendo a ver. Y es ese ojo selectivo, ese ojo encantado que le ha enseñado a percibir la belleza de los viejos cascos de los buques, de los pájaros, de las flores, el que ahora, se pasea sobre el mar y más allá del drama y la tragedia de los naufragios, de los ahogados, hace sentir que es la casa luminosa y grandiosa que nos acoge a todos. Este es el canto y la épica visual que Carré dedica a los heroicos policías que, por salvar a un joven alumno de Erasmus, perecieron en 2012, en aguas del Orzán.