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A estas alturas de la vida nadie duda de que aquella reflexión latina de “Errare humanum est” (errar es de humanos) está de plena actualidad y que por muchos siglos que pasen, esta especie a la que pertenecemos siempre lo tendremos que tener presente. Quizás es nuestro destino. Quizás es que no aprendemos, vaya Usted a saber…
Digo esto porque a medida que se le van acabando los proyectos en marcha y la inercia de la que han vivido durante el primer año y medio de gobierno en Ravella, se le empiezan a descubrir las miserias a un grupo, el socialista, que está muy lejos de ser el elenco de concejales que Vilagarcía necesita. No lo son y mucho me temo que no lo serán nunca. De hecho, no solo lo piensan en la sede del PP de la calle Castelao… que la calle Castelao es muy larga, pero el sentimiento parece compartido en ciertas casas do pobo…
El caso es que cometer errores los cometemos todos. Yo mismo. He hecho siempre un ejercicio de autocrítica que me ha llevado a reconocer y a enmendar aquellas gestiones que no han triunfado. Lo he hecho y lo sigo haciendo. Otros, se ve que no. Es evidente que no es fácil, pero sin duda te hace mejor persona. Otros, se ve que no. Viene esta reflexión a colación de que cada vez el gobierno de Varela comete más errores. Unos pequeños, que pasan desapercibidos, otros medianos que tienen más o menos repercusión mediática y social y luego están los gordos que no se tapan ni con una carpa de circo. Pequeño es que no te encienda el árbol de Navidad en tu estreno como alcalde y acabes echando la culpa a la empresa y haciéndole un juicio sumarísimo en público. Mediano es que convoques un triatlón para dar imagen de que esta ciudad puede organizar “hasta un Ironman” y que a tus ironmans de concejales le pidan la dimisión. Y Grande es el siniestro de Fexdega, que parece que tuvimos los del PP la culpa porque parece que empujamos nosotros el mostrador. O que quieras vender humo y mientas descaradamente en contratos públicos. El proceso está bien. Es legal y el error, en sí, no es importante. Todos los cometemos. 
El problema viene justo después. En la “mala baba” (que como muy bien sabe el alcalde no es lo mismo que la mala leche. Yo no tenía tan clara la diferencia… se ve que en esto no soy yo el experto…). La mala baba de convertir la web oficial del Concello en una suerte de panfleto partidista. La pagamos (y sufrimos) todos los vilagarcianos pero hay veces que solo sirve para intentar adoctrinar a la ciudadanía, en vano, por cierto. 
Lo de querer evangelizar con las bondades del gobierno más débil que se recuerda en años en Vilagarcía tiene el recorrido que tiene, no nos engañemos. Inventarse una rebaja de 400.000 euros para que la gente alucine de lo bien que gobiernan es de patio de guardería. Sobre todo porque se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Insisto en que el error es secundario. Se rectifica, se asume la metedura de pata y punto. Pero no. Como hay quien siempre quiere quedar por encima, al final siempre hay quien queda por debajo.
Rectificar una mentira con otra igual de gorda empieza a ser preocupante. Querer enterrar un esperpento protagonizando un esperpento mayor hacía mucho que no lo veía, pero está pasando. Yo que creo tener buena memoria, no me es fácil recordar ni una sola vez en la que Varela haya reconocido alguno de sus errores o el de alguno de los suyos. Será que es infalible. No, en serio, le falta autocrítica. Mucha. Continuamente. De hecho se la tuvo que envainar con hechos sus palabras de que nunca pactaría con el PP. ¿Recuerdan aquello que era “antinatura”, pero al final no era…?
Y no seré yo el que dude de la profesionalidad de los trabajadores del Concello. Durante cuatro años en el gobierno y 13 en total he tratado con todos ellos. Son grandes en lo suyo y Ravella podría funcionar sola porque nadie duda que cuando cada uno está en su área, brilla. Lo malo son las injerencias. Cuando hay quien quiere mandar donde no toca desatendiendo lo tuyo. Eso y que combinar muchas vacaciones con poco trabajo no siempre es fácil. Doce días estuvo el Concello sin generar noticias y la vuelta fue grandiosa: Dos meteduras de pata de antología. Pero eso sí, la culpa no es del alcalde, que es infalible. Escríbanlo mil veces en una pizarra, para a ver si así, a base de repetirlo, la mentira acaba pareciendo verdad
*Portavoz del grupo municipal del Partido Popular en Vilagarcía