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Aprovechando el desembarco de Eurovegas y el más que probable cambio en la ley antitabaco para permitir que los jugadores, además de optar a pingües ganancias lo hagan a un cáncer de pulmón, el Gobierno debería de ir un poco más allá y autorizar también que sus señorías puedan recuperar el noble vicio de fumar en sus escaños.
De este modo seguro que Beiras dejaba de montar el número en cada pleno. Hay quien asegura que el viejo nacionalista, espoleado por la nicotina y su síndrome de abstinencia, busca alguna excusa para montar la pataleta y, así, tener la oportunidad de apurar un cigarrillo en la esquina más recóndita del pazo do Hórreo. Es posible que ese sea el secreto de sus constantes espantadas. Para lo que ya no encuentran explicación los beiriólogos es para la inclinación por la lágrima fácil que está demostrando desde su regreso a la actividad pública.
Sus pucheros en la sesión en la que Feijóo explicaba su peligrosa relación con Dorado fueron lo más comentado de la sesión. Eso y el efecto fotocopia que buscó Jorquera imitando a Beiras y buscando también las de Villadiego después de vociferar y gesticular desde su escaño como si Feijóo le hubiera mentado a su madre desde la tribuna.
Es posible que el BNG quiera ahora imitar los modos de quien fue su líder hasta que le dieron puerta. Ellos solitos lo mataron y ahora, que con el eslogan de “ai que botalos” y la ayuda del conglomerado comunista de EU logró desbancarlos de su tercer puesto en el podio de los más votados, escudriñan cada gesto, cada palabra y cada silencio, como si el carisma se pudiera imitar.
Pues eso, que primero Beiras y luego Jorquera, los portazos se están convirtiendo en algo cotidiano en la política gallega, tan enmierdada como la nacional a cuenta de la corrupción y la manía de recurrir al “tú más” que demuestran los padres de la patria, la chica y la otra. Así pues, que nadie dude de que tenemos Marcial Dorado para rato.
Lo triste es que nadie se dé cuenta de que si patético es fotografiarse con un narco, más triste es confiar a esas imágenes el éxito electoral y que el arousano sea, al final, quien marque la agenda de la política galaica. Igual de patético que conocer la petición de acuerdo realizada por Pachi a Feijóo para olvidar el caso Campeón y rebajar el tono cuando fueran apareciendo los nombres de los políticos que habían caído en las redes de Dorribo. Lo curioso es que todavía haya quien se extrañe del desapego de los ciudadanos por la política.