Pájaros de cuenta
Es el caso de la gaviota, un bicho carnívoro y detrívoro, pues recoge la comida entre la basura, a la vez un pájaro de pocas cuentas o de mucho cuento cuando hace cuentas.
¿Viene a cuento, ahora, contar lo que decían los máximos representantes del partido de la gaviota?
Buscamos en la hemeroteca y encontramos a Rajoy diciendo que con él volvería la alegría, el maná de panes, peces y trabajo. Al señor Montoro le recordamos vomitando frases como “cuanto peor esté España mejor para nosotros” y recordamos a De Guindos, recién llegado de la famosa empresa que arruinó a medio mundo con sus planes financieros que han llevado a muchos ciudadanos a, como las gaviotas, buscar comida entre la basura.
Ahora resulta que las cuentas del PP estaban mal hechas y sus consecuencias las pagan los ciudadanos que, engañados, y creyendo en las promesas que llegaban volando, les hicieron el nido.
Y así las cosas, con el país arruinado, desesperado y con una deuda que no acabarán de pagar los nietos de nuestros hijos, te enteras de que ellos tienen el nido lleno… Ya desde Fraga el pájaro volaba bajo a través de una serie de empresas que cambiaban favores por dádivas. Aquellos “pájaros” recibieron, de Forges, el nombre de “afabanda popular”. Después se modernizó el sistema a través de empresas (Filesa en plan bestia) y ya, en “tiempos modernos” la gaviota abandonó los famosos tirantes y apretó el cinto (gürtel) para seguir en vuelo rasante que permitió arrasar en las urnas y enriquecer a sus próceres más conocidos.
Revisen los periódicos, escuchen las confesiones de Arenas, Cascos y quédense con los silencios de Mariano, quien proclamó un día en la tele: “Hago cuentas a final de mes, como todo el mundo y mi mujer, que trabaja, también hace las cuentas; que las cosas están difíciles para todos”. Es el mismo Rajoy que no sabía cuánto ganaba y cuya soldada es asquerosamente inmoral. Es el mismo Mariano que durante años mantuvo su cuota parte en el Registro, uniendo magníficos ingresos al dinero que recibía como ministro, parlamentario, jefe del partido de la gaviota.
Son pájaros de cuenta, ¿a qué si? Aún recordamos que a “Espe” no le llegaba el sueldo para pagar la calefacción de su palacio.
Vuelan alto y nos sueltan sus defecaciones. Ya está bien ¿no?
