Mis vivencias políticas como alcalde
Tiempos atrás creíamos que la democracia eliminaría la corrupción, que se daba en la dictadura. Pasaron los primeros años, florecieron los instintos de los gobernantes , con hábitos del poder absoluto; el que gana las elecciones lo gana todo, el que pierda lo pierde todo. La oposición que representa una parte de la ciudadanía, y según la Ley, está para fiscalizar al gobierno, que garantizaba la Ley de Régimen local de 1985, con concejales de la oposición que formando parte de la Comisión Permanente, hoy Comisión de Gobierno, Ley que fue derogada, para darle todo el poder al alcalde, poder envenenado, poque la nueva Ley incluyó la moción de censura al alcalde haciéndolo vulnerable a chantajes, ganando terreno las corrupciones, pelotazos urbanísticos y otras lindezas. Aparecieron varias mociones en el mismo ayuntamiento en una legislatura. El alcalde con esta Ley quedó atrapado, es uno más, e incluso menos, aunque tenga la mayoría absoluta. Un solo concejal de su equipo que lo traicione, la oposición lo apoya se convierte en alcalde, como hemos visto tantas veces. ¿Es más democrático que un solo concejal cambie la voluntad de un pueblo que en su día eligió Alcalde? Pues no, es una aberración. Fue una Ley hecha para corrompir a gran escala. A la vista está. Que el PP y el PSOE prefieren mantener esta Ley, es significativo, quieren financiar el aparato de sus partidos, prefieren recortar por los más débiles antes que recortarse ellos. Es lo peor de la política. Todos los órganos de control, jerarcas políticos, justicia consejos de cuentas, defensores del pueblo etc, durante todos estos años, miraron para otro lado, si no fuera por la crisis, seguiríamos con prácticas corruptas, sin respetar unas lasas leyes. España, después de 34 años de democracia, es el único de la UE que no tiene una Comisión de Transparencia, por eso caminamos hacia los primeros puestos de los países más corruptos, así como los campeones del paro. Un país demócrata, sin demócratas. Ahora la justicia, sin criterio general, expone en la plaza pública la corrupción sin respetar la presunción de inocencia. Por supuestas anomalías administrativas de cargos públicos; sean políticos, o jueces, no debe privarse de libertad con cárcel, cuando no hay peligro de fuga, reservándola para cuando haya sentencia. La justicia es cosa seria. No habrá democracia sin ella.
