POLÍTICOS SIN VISIÓN DE ESTADO
Con malos políticos, y mala justicia no puede funcionar democráticamente un país. El nuestro lo está demostrando a raudales. Hace años que venimos padeciendo el desgobiernso. Sus responsables solo saben descalificarse unos a otros, olvidándose de su mala gestión en sus vidas pasadas; a los que les toca gobernar, tampoco demuestran su capacidad, desde el momento que no cumplieron sus promesas electorales, tomando decisiones que nos llevan a la miseria y al descrédito internacional, indultos a delincuentes de cuello blanco, condenados por los tribunales. La dialéctica política les lleva a decir que la corrupción es mala cuando la hace el otro; los militantes de los partidos que luchan con honestidad, son apestados y arrinconados, los poderosos con malas artes, cada vez son más ricos. En Europa quedan asustados por el paro juvenil, más del 52%. Stefania C. Muller corresponsal en España, de periódicos alemanes, hizo un resumen de lo que publicaron allí. “España no debiera recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que aumente la participación ciudadana en las decisiones políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a futuras generaciones el Gobierno Español debe reformar las administraciones... Dicen que hay nepotismo, corrupción, que no hay separación de poderes etc…” Con la política y la justicia desangelada, por la corrupción por no cumplir las leyes, que solo se le aplica al débil con cárcel por robar una gallina, o por llevar una papelina, no alcanzando el indulto por mucho que lo pidan cientos de asociaciones acreditadas de interés social. Se ve la calidad de nuestra democracia en la calderoniana. Los países serios de la UE, ven a nuestros políticos como festeiros irresponsables. La gente honrrada no tiene apoyo ni reconocimiento, ni son respetados sus derechos, tanto en las administraciones públicas, como en la administración judicial. Hace años que empezó este declive, después de haber alcanzado cierta credibilidad de las administraciones citadas. Hoy nadie es responsable, le echan la culpa a las instituciones, no a las personas que las dirigen, o sea, la culpa es del instrumento, no del que lo maneja.
