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PP-PSOE CONTRACORRIENTE

La corrupción se puede cortar con cinco simples medidas: 1) que las obras, servicios y compras sean adjudicadas al mejor postor por subasta en sobres cerrados y lacrados, y abiertos en público. 2), que los jueces y magistrados puedan acceder a los tribunales de justicia por sorteo dentro de una amplia lista de los mejor preparados, para ejercer con la independencia imprescindible y hacer justicia, reparando el daño causado, sin depender de los políticos de turno, como hasta ahora.
El poder induce a la ambición y al abuso, como quedó demostrado con la lucha entre partidos, para repartirse el pastel de los órganos judiciales, provocando retrasos vergonzantes de  su renovación. Y leyes claras, para aplicar, también a los políticos y hacerles  cumplir lo legislado. 3) la justicia, ante los mínimos indicios de incumplimiento de las normas, y antes de que el presunto delincuente solape los expedientes para enmarañar, sabedores de las carencias  judiciales.
Si se les coge a tiempo es menos costoso, eficaz y justa su conclusión, reparando el daño causado, por el interés general. 4) Poner las administraciones públicas al servicio de todo el mundo, no solo de los grandes grupos económicos, despachando los asuntos lo más rápido posible, para dar respuesta a las demandas de las iniciativas de los ciudadanos, empresarios, grandes, o pequeños, emprendedores, para que el país sea más productivo. 5) La transparencia es imprescindible para evitar hurtos y dar credibilidad a un sano sistema.
Mientras no se resuelva el problema de la corrupción en las instituciones, no podemos  presumir de democracia, ni de Estado de Derecho. No hay que olvidarse de lo que decía Sieyes: el poder viene de arriba, pero la confianza viene de abajo. Los de abajo están muy cabreados. Por eso se les están escapando los votos del redil al PP y al PSOE. Estos quieren la democracia para sí solos, por eso los partidos son poco democráticos. La crisis económica que ellos han provocado, adobada con mentiras, mala gestión, negando la corrupción dentro de  sus partidos, es de una irresponsablidad supina.