De Ferraz a Castroagudín
Una campaña electoral es un “totum revolutum” en toda regla en el que a los grandes líderes los llevan, los traen, les ponen para la foto y les pasan notas para que suelte el mensaje de turno. El último ejemplo, el de Pedro Sánchez. ¿Que vas a Andalucía? Pues no puedes hablar de los ERE. ¿Que vas a Cataluña? Pues no te puedes meter en charcos con lo de la independencia. ¿Qué vas a Arousa, la ría más productiva de mejillón de calidad del mundo? Pues… te llevan a Castroagudín… ¿Les parece raro? Pues a los vecinos de Castroagudín también. Y a la prensa. Y a la opinión pública, y presupongo que hasta al señor Sánchez, qué quieren que les diga.
Y no porque los de Castroagudín no se merezcan estar en el epicentro de la noticia, faltaría más. El problema es que basta con echar un vistazo a la cuenta oficial del Twitter del candidato socialista a la Moncloa para ver que ha pasado olímpicamente de este acto. Que referencias a Pontevedra y a Vigo, las que quieran. Fotos, vídeos, mensajes, promesas… todo! Pero de Castroagudín y Vilagarcía, nada! Con lo bonito que hubiese sido que se dignasen sus asesores de comunicación a poner el nombre de este paraje una sola vez. Porque entiendo que fue el propio número 1 de Ferraz el que pidió expresamente visitar este enclave. Que él, antes de la campaña, con el Google Maps delante, quiso poner una chincheta en este gran mirador de nuestra amada tierra… Será eso (¿se percibe la ironía, no?). Ya digo que para venir a presentar las medidas y promesas en materia de Pesca (en el remotísimo caso de que acabase siendo Presidente por una sucesión planetaria de carambolas) lo más lógico, siempre, es llevar al candidato a Castroagudín… Por cierto, que en la agenda oficial de Sánchez, ni rastro de esa visita histórica…
Pero hay más. En una convocatoria enviada por el partido socialista a los medios de comunicación se especificaba que a las 12.30 horas estaría en Pontevedra (sería como telonero de Rajoy en la capital del Lérez, supongo) y que “ao remate do acto, participará nun porta a porta cos compañeiros de Vilagarcía sen cobertura de medios en Castroagudín”. Cuentan las crónicas de esos medios vetados, a los que no le permitían ni una triste foto, que llegó casi a las tres de la tarde y que estuvo poco más de 20 minutos. No se le puede negar el enorme compromiso con Vilagarcía y con su alcalde, que a esas alturas ya no tendría ni uñas de tanto desesperarse esperando ni excusas para justificar el retraso.
¿Saben qué fue lo primero que pensé cuando me enteré de que venía Sánchez a Castroagudín? Que lo estaban escondiendo, sinceramente. Es como jugar al “geocaching”. Ya saben: se esconde un pequeño tesoro de escaso valor en un lugar alejado para que los buscadores lo encuentren, se dan unas pistas, unas coordenadas GPS y cuando lo localizas, lo único que hay dentro del cofre es un muñequito o un mensaje, que has de dejar en el mismo lugar para que venga otro a seguir jugando… Pues eso. Que ayer en Vilagarcía se jugó al “geocaching” con Sánchez y ganó Castroagudín.
Y lo segundo que pensé fue: Caramba! No lo lleva Varela al centro para romperle la cabeza con el maldito modelo de ciudad ese que dice que tiene. No lo lleva por la playa para explicarle que está destruyendo todo lo que encuentra a su paso ni para presumir de escaparates por donde todos estamos obligados a pasear, aunque diluvie y se inunde la principal calle peatonal de la ciudad. Ni por la senda verde esa que cuenta que va a montar. Ni por los bordillos inaccesibles que hay en cada esquina de cada baldosa rota. Será que se lo llevó al rural para decirle al oído que él tuvo la genial idea de subirles el IBI a los que salían en la foto y que si quería, que se los subiese a todos los españoles.
En definitiva, que poco ruido y ninguna nuez. Que más le hubiese valido rellenar algunas garrafas de agua de la fuente de Castroagudín, porque le va a hacer falta toda la suerte del mundo y un poco más para que no firme, por segunda vez en apenas seis meses, el peor resultado de los socialistas en la historia de España.
Me despido ya por esta semana. Dice Sánchez que volverá a Castroagudín. Si me mereciese algún tipo de crédito cualquier promesa que formulase un líder socialista, hasta apuntaría el día de hoy para llevar la cuenta. Compréndanme que no lo haga. Dudo profundamente que regrese. Es más, dudo profundamente que se acuerde en estos instantes dónde estuvo. Y tengo grandísimas sospechas de que no tiene ni idea de cómo se escribe Castroagudín… De todos modos, en caso de que quiera regresar y cumplir con su palabra dada, a partir del lunes 27-J, con la resaca electoral y con los presumibles resultados que obtendrá, puede volver cuando quiera, que tiempo libre va a tener de sobra… La gran diferencia es que igual no le reconocen los vecinos, porque mucho me temo que en su regreso vuelva sin cabeza (políticamente hablando), ya que en Andalucía ya tienen afiladas las cuchillas y solo esperan a que se escruten el 100% de los votos. Alea jacta est, Pedro!
*Portavoz del grupo municipal
del Partido Popular en Vilagarcía
