Basura por doquier
Ala basura con la que la Botella obsequió a los madrileños se unió la que nos regaló a todos los españoles el portavoz de Educación de la UE, al tildar, efectivamente, de “basura” el comunicado dado el martes 12 de noviembre por el “glorioso” ministro de Educación, en el que aseguraba que España perdería parte de las becas Erasmus en 2014, a tenor del nuevo criterio de reparto. Pues bien –digo: pues mal– de eso nada, monada vino a decirle Europa al “sapientísimo” e intragable Wert.
Fue durísima, inusual y poco acostumbrada la reacción de Bruselas. Si algo es basura, quien lo suele manejar es un señor basurero con lo cual Wert quedó a la altura de las cloacas. Su ministerio respondió timidísimamente con una escueta nota oficial que puso las cosas mucho peor, pues estaba falta de argumentos y, lo que es más increíble, el ministerio se desmentía a sí mismo. Ha sido el enésimo ejemplo de una política educacional en España que vaga sin rumbo, desnortada, frágil, paupérrima, superdespistada, anacrónica y que nos pone en ridículo ante el resto del mundo.
Y, lo que es todavía más triste, está hiriendo de ala a Rajoy que anda con todos los tortazos que en principio suscita Wert. Ya dijimos en su momento que si Rajoy quiere sobrevivir una temporadita, tendrá que perder de vista al inefable Wert y, en consecuencia, a su desacertada número dos en el ministerio, la incompetente Montserrat Gomendio.
Las palabras del portavoz comunitario no fueron precisamente un dechado de diplomacia. Los ingleses dijeron que mejor que “basura”, se debía haber empleado el término “sinsentido”, pero sea de ello lo que fuere, quedó claro que Bruselas quería expresar su rotundo malestar. Y así, tropezón tras tropezón, la marca España anda arrastrando sus harapos por el mapa de Europa, con uso protagonistas ministeriales que nos sepultan cada día un poco más. ¿Hasta cuando?
