CRONIQUILLA
Siendo distinta la sucesión de los días todo se mantiene igual. Cambio climático con la misma temperatura social. Unos afirman que muy bien y otros –oposición y adláteres– saliendo a la calle a protestar situaciones derivadas de cuando disfrutaron el poder, hicieron mil desafueros y nos dejaron al pie de los caballos… Ver la espina en ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Prejuzgar siempre. Juicios paralelos arrimando la sardina ideológica al ascua mediática.
Desde otro enfoque un señor –cordial, curioso y correcto– me pregunta si soy yo. Cual es mi familia. Domicilio. Nombre y casi DNI. “Estoy desmemoriado –alega–. Quiero ejercitar mis buenos recuerdos de juventud…”. También –tarde y a rastras– me llega la comunicación del compañero, Jesús Pintos Uribe, acompañada de dos entradas para acudir al Ágora, donde los abogados coruñeses representaron la comedia de Shakespeare “Mucho ruido y pocas nueces”. Seguro que habrán salido bien del lance.
Mientras, en el Fórum, la compañía Espello Cóncavo debutó con “Occidente”. Lino Braxe contó y dirigió cosas suyas. Gritos de silencio. Diálogos críticos para una sociedad enrollada en sí misma cual si fuese un caracol…
Y, puesto que hablamos de arte dramático, destacar que en Madrid una joven coruñesa, licenciada en comunicación audiovisual, master en montaje, ya aparece como productora en la guía de ocio de la capital con obras como “El fin del mundo” y “Allí”.
Mi gacetilla urbana se acerca a Marineda City. Un río caudaloso de establecimientos comerciales y ocio que anonada por su colosalismo y versatilidad. Cerca, sin embargo, soplan malos vientos para Dolce Vita que replantea su orientación primitiva.
Ahora se piensa en un gran centro hostelero donde confluirán restaurantes, cafeterías y bares. Soy lerdo, pero me parece muy alejado. Otra cosa es cuanto ocurra con “Los Cantones Village” que proyectan convertir en gimnasio último modelo.
