CONSTITUCIÓN Y MONARQUÍA
Amedida que el Monarca pierde prestigio, se abre el camino a ideas republicanas como sistema racional de eficacia democrática. Esta reflexión de un ciudadano de a pie, basada en hechos históricos, debiendo reconocer que con los políticos actuales, podría fracasar, como ocurrió en la I y II república. Los políticos españoles, tradicionalmente son propensos a saltarse las normas para alcanzar el poder. Hacen un montón de leyes, las juran, y prometen defenderlas, pero no hacen, como lo demuestran las más de las 10 constituciones incumplidas. Hemos vivido 35 años con apariencia democrática con la Constitución de 1978, con más artículos del mundo. El Art. 14, dice que todos somos iguales ante la Ley, pero, las tasas judiciales, los aforados y los poderosos nos separan. El Art. 47, dice que los españoles tienen derecho a una vivienda digna, y el Art. 57, que la mujer no puede heredar la Corona, mientras que el Rey, suele decir “la Reina y yo”, y haga lo que haga, no responde ante la Ley. Todo esto contradice el Art. 14 de la Constitución. En la práctica, que es lo que interesa, no somos iguales ante la Ley. Es decepcionante. Todos los países de la UE tienen Ley de transparencia. Ningún gobierno quiso sacar el blindaje para hacer las cuentas de Juan Palomo, dando la espalda a las reglas y al pueblo. Y ahora no quieren salir del círculo vicioso que les favorece personalmente las corruptelas. A los responsables de las instituciones del Estado, el egoísmo les nubla la razón. No se puede sustituir al Rey, durante una enfermedad que le impida cumplir con su trabajo, pero nos piden fe, imitando a Pablo II, para comprenderlo. Otro ejemplo es la octava reforma del Código Penal, para evitar la corrupción pública y privada, que los máximos representantes denunciaron, en la apertura del año judicial. Como si no fuera competencia de los tribunales de justicia perseguir a los corruptos, que desde hace años desafían las leyes. Demasiado pico y poca pala..
