Sara al natural
Se estrenaba la película “Samba”, dirigida por Rafael Gil. Protagonista, Sara Montiel. Argumento: Una joven desarrolla dos vidas paralelas con un novio al que le da motivos sobrados para tener celos. Dicha situación no es entendida por éste, lo que desata la furia de su pareja. Cuando Sara Montiel protagonizó esta cinta tenía 37 años, pero estaba en la cima de su belleza. Vino a La Coruña a la gala de presentación de “Samba”. Por cierto película muy flojita.
El director de El Ideal Gallego me envió al hotel Atlántico, donde se hospedaba la estrella, para que entrevistase a la manchega de oro. Allá me fui. Todavía tiene que estar en la hemeroteca la entrevista realizada, amén de la anécdota acontecida que paso a relatar: Se alojaba doña Sara en una “suite” y se trajo a su “mucama” personal. Me anuncio. La sirvienta se lo comunica a su señora y Sara se presenta en la antesala tal y como Dios la trajo al mundo. ¡Saritísima estaba casi desnudísima! Casi me da un soponcio. La criada le advierte: “pero señora…” y ella responde: “No te preocupes, estos están acostumbrados”.
Cuando me repuse, entrevisté a la “diva”. Por parte de ella resultó una charla jugosísima –ya se había cubierto con un “chal”–, llena de anécdotas, sincera y simpática. Era la una de la tarde y la dama acababa de levantarse de la cama. A la media hora llegó un botones con un paquete y un ramo de flores. Era un regalo del entonces alcalde de La Coruña, que le enviaba, con las flores, una parejita de muñecosataviados con el traje típico de Galicia.
A las tres de la tarde, Sara se fue al restaurante Fornos –entonces el mejor de La Coruña– y se puso como el Kiko de percebes, cigalas, nécoras y salpicón de lubrigante. Junto a ella, y como comensales, Rafael Gil y el concejal de fiestas. En una mesa contigua almorzaban “Chinto” el de Carballo, y el “Zorro” de Carral. Se les iban los ojos y no dieron pie con bola.
