EL REINO QUE TENEMOS
Cada encuesta o, simplemente, cualquier conversación en la barra del bar confirma lo que Mariano, Alberto, Pons, Floriano y compaía no quieren ver: de cada cien ciudadanos ochenta “catean” al presidente y una mayoría, que se acerca al setenta por ciento, cree que el Gobierno, donde no aprueba ningún ministro, no sabe lo que hace y lo que hace lo hace mal.
Además, la deriva incluye al principal partido de la oposición. Es más (¿recuerdan aquello de “PSOE e PP a mesma cousa é”, para decirlo finalmente?) juntos los dos partidos no llega hoy al 50% de los votos.
Entonces, ¿cómo podéis ampararos en “una mayoría absoluta”, señores del Gobierno? Eso no se lo cree nadie ni con mucho vino encima.
Pero es que los políticos y los partidos constituyen las mayores preocupaciones ciudadanas. El apoyo al rey se desploma, sobre todo, entre los jóvenes. La iglesia católica y los obispos sufren también el rechazo de la ciudadanía, al igual que la banca y el Parlamento.
Seguir el barómetro de confianza institucional es para echarse a correr y si además repasamos la crónica de sucesos (donde aparecen cada día más políticos y se destapan más corrupción, amiguismo y prepotencia) llegamos a la conclusión de que la única salida inteligente es… ¡corriendo! Y si han leído (“El País”, domingo 7) la historia de “dos décadas de política de contrabando. La derecha gallega y los traficantes de tabaco, luego narcos, entretejieron relaciones en los ochenta y noventa”, comprobarán de donde vienen algunos y adonde coño vamos con todo esto.
Pero es que, además, mientras que el Gobierno no deja de felicitarse por colocar cada semana millones y millones en deuda pública, el pufo crece y para final de año será de 141.000 millones de euros ¡la herencia del PP!
Además de convertir en miseria todo lo que tocan, nuestros gobernantes son unos vagos y de los cambios comprometidos, al día de hoy, cumplieron la mitad. La prometida autoridad fiscal lleva un retraso de seis meses y también se está a la espera de la Agencia Estatal de Investigación…
Aquí, en el puerto, hay números rojos y se necesitaran otros doscientos millones más en unas cuentas que ya se triplicaron y encabezan el “top” de los despilfarros conociéndose como “el entuerto exterior de A Coruña”.
Esto es lo que hay y Europa nos riñe y amenaza.
