CÓDIGO DE BARRAS
Últimamente los plenos de Vilagarcía se están convirtiendo en todo un espectáculo. Colectivos vecinales, asociaciones culturales, sindicatos, particulares, trabajadores... todos acuden a Ravella para expresar su opinión y, en la mayoría de las ocasiones, poner verde al alcalde.
La actitud del Gobierno local es, sin ningún tipo de dudas, loable y un ejemplo de lo que debe ser la participación ciudadana en democracia. No debemos olvidar que muchos ayuntamientos que se las dan de “progres” no permiten ni la mitad de la libertad de expresión que se palpa en cada Pleno de Vilagarcía.
Esta actitud tiene sus riesgos. Quien va a las sesiones plenarias a expresar un problema busca soluciones o al menos la apertura de una negociación. Si no lo encuentra recurre a la protesta. Esto ocurrió en la sesión anterior con la presencia de diferentes colectivos, indignados por la postura de los concejales con representación en el grupo de gobierno. Como en un momento determinado elevaron su malestar con gritos, abuchecos, pitidos y sonido de cencerros, el Gobierno local ha dicho basta. Hasta aquí hemos llegado.
Como prohibir la entrada sería inaceptable, optaron por la identificación de todas y cada una de las personas que entren en Ravella durante los plenos. La excusa de garantizar la seguridad no podía ser más obvia y a la vez simple.
Por tanto, todo aquel que a partir de ahora quiera asistir a un Pleno en Vilagarcía debe saber de antemano que sin DNI no puede entrar y que cuando lo haga su nombre figurará en una lista en manos de la Policía Local.
He de decir que identificar a las personas que acuden a un edificio público como el Ayuntamiento de Vilagarcía o cualquier otro me parece de los más normal. Otra cosa es que la exigencia se produzca sin previo aviso teniendo en cuenta que nunca se había hecho desde que se instauró la democracia. Y que además sus nombres pasen a formar parte de una lista que no se sabe para qué se va a utilizar.
Por esa razón, no me parece propio que en estos tiempos se recurra a estos métodos para coartar de antemano a los que deciden libremente ir de forma civilizada a la casa de todos a escuchar los debates y las propuestas de los políticos que allí representan a todos los ciudadanos. Entiendo que la Administración tiene métodos coercitivos suficientes como para tener que adoptar unas actitudes que chocan con algunos principios fundamentales y ganados a pulso por todos aquellos que lucharon por las libertades.
No digo que el regidor municipal y su grupo de gobierno no estén legitimados para adoptar esta u otras decisiones, pero choca que a los ciudadanos se les imponga un código de barras con el que queden marcados para siempre.
