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Ahorradores, no tiburones

La actualidad me lleva, una vez más, a la gran estafa que supone el invento de las preferentes y subordinadas. Un paisano me asegura que las personas que sufren este timo “se lo tienen merecido”. Me quedé pensativo. Qué le digo yo a este energúmeno. Recordé lo que en más de una oportunidad me había aconsejado un psiquiatra amigo: “Antes de cometer un acto que después lamentes, respira profundamente. Una vez, dos, tres… las que necesites, y cuando sientas que estás tranquilo, habla”. Lo tengo grabado en mis neuronas como si fuese ayer. Y de esto, afortunadamente, han pasado bastantes años.
Y le contesté. Fui muy benévolo en mis expresiones hasta que no pude más. El resto me lo guardo. Existen tipos como este a quienes la vida se lo ha dado todo masticado. Que no dieron un palo al agua en su vida y que todavía tienen el morro de apalear e insultar a las miles de personas a las que les han robado su dinero. Personas que siguen en la lucha, sin dormir, peleándose día a día con todo aquel que pone trabas a sus justas reivindicaciones. Pero, claro, llegas a la conclusión de que en este mundo tienen que existir todo tipo de indeseables que, por lo que se ve, disfrutan con el sufrimiento ajeno.
Y por poner un ejemplo, me viene a la memoria el “broker” Bernard Madoff, el mayor estafador del siglo y que cumple una condena de 150 años en la cárcel estadounidense de Carolina del Norte y que nos dejó la siguiente perla: “La única frustración de mi vida es no haber inventado yo las preferentes españolas”. No me extraña que se pudra entre rejas.
Por estas tierras gallegas los timados siguen mirando con lupa cualquier notificación que les llega a su domicilio. Se quieren evitar intermediarios. Que sean los jefes, los de arriba, los del puro y corbata, no los del “corre, ve y dile”, los que den la cara. Que se les tome en serio.
En la extinta Caixa Galicia se escurre el bulto, nadie asume responsabilidades. Y pasan la pelota. Queda el pataleo, indignarse, acosar 1.000 veces más. Y como diría el humanista José Luis Sampedro en una de sus citas que quedan ahí para la historia: “Lo que más me indigna es la indiferencia con que se contemplan las cosas en general. Y en los dirigentes la ignorancia y la soberbia”. Y que nadie lo olvide. Aquí se habla de ahorradores, no de tiburones.