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En un lúcido artículo Julio C. López comentaba el pasado sábado en este mismo periódico, que un juez dijo que hace once años “hubo algo que no sucedió, y nada pudo haber pasado si nada hubo, por lo que en antecedencia, no debió haber causantes ni responsables de lo que no pasó y no se puede, pues, acusar a quien nada hizo o dejó de hacer”.
Así que el 11 de aquel maldito mes de noviembre no pasó nada y aquí no pasa nada. Me niego.
Coincidiendo con este magnífico artículo, en “El País” El Roto “dibujaba” la imagen de la justicia –ojos tapados, manos arriba, balanza  y espada por el aire– con un texto donde se leía: “¡Me rindo!”
Miles de gallegos, concentrados en diversos puntos de esta doliente tierra, clamamos contra la injusticia, no nos rendimos y pedimos a gritos que paguen los culpables.
Y es que hay culpables y motivos para pedir responsabilidades. Manuel Rivas citando a Stanislaw Lee escribió: “La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, pero su conocimiento, a menudo sí”, retratando con agudeza lo que aquí pasó en la sala de justicia y en antecedencia hace once años.
Insisto ¿no pasa nada.?
¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, aquellos versos de  Rosalía, de que “solo nos queda la justicia por la mano” estén vigentes?
Y, vuelvo a preguntar: ¿Aquí no pasa nada?
Quieren, con una sentencia deficiente, con claros errores y puntos oscuros, que el pueblo olvide y enterrar lo que fue la mayor tragedia medioambiental que sufrió ¡lloviendo sobre mojado! el pueblo gallego. Hay quien pide a la Comisión Europea que se pronuncie sobre la sentencia y quienes recuerdan que, Francia y Portugal, estudian presentar un recurso al citado fallo (y nunca mejor empleada la expresión) y hay quienes, como Cascos, López Veiga y el tipo de los hilillos, insisten en que “harían otra vez lo mismo”.
Solo por eso: evitar que vuelvan, para que pase otra vez lo que sucedió, hay que echarlos.
Con la justicia rendida solo nos queda llamar a los cascos azules, ¿no?
Vale, tíos. Pero vamos listos cuando a la ONU, que insta al Gobierno como obligación del Estado a pagar la búsqueda de las víctimas del franquismo, le hacen la peineta desde Moncloa.
Y no pasa nada.
¡Aquí tienen que pasar muchas cosas!