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PREFERENTES: SONRISAS Y LÁGRIMAS

Por fin, una buena noticia sobre le estafa de las preferentes y obligaciones subordinadas. Su historia, hace ya algunas semanas que la había contado. Hablo de María de la Paz, quien, con 80 años, estaba asustada porque temía que su inversión en las dichosas preferentes de 2003 en la antigua Caixa Galicia se había esfumado. A su edad le resulta complicado mantener el día a día de las tareas de su vivienda, un cuarto piso muy cerquita de la Torre de Hércules y que, para llegar a él, no sé si será mejor subir los 1.806 escalones del Empire State. Llegar a la cuarta planta me parece una odisea. No sé cómo ella lo puede hacer a diario.

Volviendo con la protagonista, le faltó tiempo para decirme que le habían comunicado desde la Xunta que le van a reembolsar íntegramente su dinero invertido el día 2 o 3 de febrero. Todavía no se lo cree. Quiere su dinero y, sobre todo, tranquilidad. Quiere que las personas que han propiciado esta gravísima situación, paguen por ello. Quiere olvidarse cuanto antes de este mal sueño. Quiere que el Gobierno no vuelva a permitir semejante atropello a los ahorradores.

Lo que duda es que hayan sido tan bondadosos con ella y con esas miles de personas que siguen manifestándose día a día delante de las oficinas de la caja y otras entidades por querer ser más listos que los demás. No se explica cómo se ha podido llegar a esta situación tan lamentable. Y, sobre todo, cómo lo han permitido. Ahora mira al cielo y da las gracias. Quiere dejar atrás el tiempo de amargura que no le pertenecía y recuerda con gruesas palabras a esa pandilla de indeseables que no ha tenido pudor en repartirse la pasta dejando atrás un reguero de pobreza y maldad.

Le sugiero que a partir de ahora “nada de bancos y nada de inversiones”. Pero no puede ser. Me dice que sigue “atrapada”. No salgo de mi asombro. Ahora le quedan pendientes unas obligaciones subordinadas de 2005. Una cantidad muy respetable. El dinero de una herencia familiar que también ha caído en manos de esas personas sin escrúpulos que la han vuelto, me lo asegura, a engañar. El bufete de Liaño Flores lo podría explicar mejor que yo. Y que la propia interesada.