¡ALGO MÁS QUE CARA!
En la época de los sindicatos verticales había, al menos aparentemente, cierta decencia, determinada prudencia y un cierre a blancas al escándalo, pero, actualmente, y viendo la fotografía que publicó “El Mundo” en su primera plana de hace tres semanas, en relación con la UGT, les juro que se me cae el alma a los pies. Se refería a la cena, del sindicato en cuestión, en la Feria de Sevilla de 2009.
Aquello parecía una orgía romana, un “fiestorro” de aquí te espero o, en el mejor de los casos, las bodas de Camacho. Lo más triste de comprobar cómo se gasta el dinero de los contribuyentes aconteció con la siguiente leyenda, a pie de foto: “Así fue la ‘Asamblea Formativa en negociación colectiva’ de UGT”. Vamos, algo absolutamente vergonzoso, anacrónico, cruel e increíble. Cualquiera en el pellejo de Cándido Méndez, secretario general de UGT, habría dimitido ya irrevocablemente. Ha sido una mancha, un estigma, una tremenda afrenta para la gente noble de la UGT, si es que queda alguna.
Pero hubo más: el secretario institucional del citado sindicato, José Carlos Mestre, fue uno de los protagonistas de la fiesta en aquella feria por la que la Junta de Andalucía pagó 21.672 eruos ¡con factura falsa! Aún hubo más: en la celebración de 2008, camuflada como “comida organización sindical” cargos y trabajadores consumieron 1.743 euros en cerveza, 1.054 en rebujitos y 13,50 en agua (¡vaya desproporción!).
Para acabar de rematarla, los documentos existentes desmienten al líder de UGT-Andalucía, que aseguró que eran reuniones “institucionales de trabajo” y si luego había copas, las “pagaba cada uno de su bolsillo”.
Ya se ha visto de qué bolsillo salía el dinero. Vamos, lo dicho: si queda gente honrada en la UGT, debe apresurarse para pedir la baja en tan depauperado sindicato. Como si en España no tuviésemos bastante con la que sigue cayendo.
