LAS FOTOS
Mediáticamente, las fotos de Feijóo en un barco en compañía de Marcial Dorado consiguieron el efecto buscado de impactar, de causar mucho revuelo y conmover los cimientos populares galaicos y seguramente de la calle Génova. Esa fue la primera impresión, porque tras la lectura de la información poco más se concluye que esas instantáneas fueron tomadas en un ambiente veraniego envuelto en un paisaje de ensueño en el que está un joven y bronceado Feijóo, con menos quilos y pocas arrugas, en la compañía poco conveniente de otro personaje haciendo una pequeña singladura por la ría de Arousa.
¿Dónde está el delito? Parece que no hacían negocios juntos, simplemente compartían su ocio, “su lecer”, que decimos por aquí. Dice el periodista y escritor José Luis Alvite que “de cuantas fotos tiene Feijóo, seguramente la que le empareja con Dorado no es en absoluto más comprometedora que las que pueda haberse hecho con algunos políticos de la oposición o con determinados compañeros de su partido”. O, añado yo, con otros personajes considerados honorables cuyas trayectorias vitales son un desastre.
¿Qué recorrido tiene el reportaje? Jurídicamente, las fotos no tienen recorrido alguno. “La investigación no detectó indicio de nada contra Feijóo, había fotos de mucha gente más y no se incautó ninguna por irrelevantes para la investigación. Las conversaciones no se consideraron delictivas, ni se detectaron indicios indicativos de nada...”, dijo el juez Vázquez Taín.
Políticamente un recorrido escaso, con final pasado mañana tras la comparecencia del presidente en el Parlamento, salvo que la oposición, que está en su papel, quiera seguir meneando ese episodio que, con toda seguridad, no refuerza la imagen del presidente en Madrid, pero no la va a deteriorar mucho en Galicia. Dicho esto, quedan en el aire algunas preguntas, como a quién beneficia la publicación de esas fotos, por qué se publican ahora y no en campaña electoral o quién las ha filtrado y con qué intención. Una reflexión final: llama mucho la atención el papanatismo de un sector de la sociedad que estuvo entretenida unos días con estas fotografías. Bien es verdad que a la mayoría de la gente le preocupa poco saber con quién tomaba Feijóo las cañas en los noventa y le interesa más que el presidente gobierne hoy, que se ocupe de los problemas del país y tome decisiones para hacerles frente. Del control de esta acción de gobierno es de lo que también debe ocuparse la oposición, además de preguntar por unas fotos de hace dieciocho años.
