Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

El día en que Garzón vio amanecer, oscureció de policías la casa de Marcial Dorado. Había comenzado la “Operación Nécora”, en la que cayeron las cabezas visibles de la galaxia “Winston de batea”.

Con ocasión de ella se rumoreó que D. Marcial había encaramado una piscina traslúcida sobre una discoteca, tal excentricidad indignó a la peña. “Os nosos fillos rompendo as costas coas caixas e estes ricos como porcos”, se lamentaba una madre a la puerta de un cuartelillo. Evidenciando en la queja la mastodóntica infraestructura que movía, pareja inocencia con impunidad, el género. Luego éste fue degenerando y achicándose en aras de sustancias de menos volumen y más beneficio. La aristocracia del vicio se había instaurado en la Ría sin socializar ganancias

Esa es la foto sociológica del trasunto, y es que nos guste o no el contrabando fue una importante fuente de financiación de nuestra sociedad. Sus astronómicas ganancias filtraron el tejido económico debilitando nuestra arquitectura ética.

En esa medida si el Presidente pagó de algún modo por tostarse al lado de Dorado, que dimita, ¡ya!, pero rasgarnos las vestiduras no, no somos paquetes de tabaco.

La transparencia de la piscina puede ser mentira, como también eso de que la vida pública y privada de nuestros políticos ha de ser transparente. Porque no nos engañemos, a menudo es mejor no ver, ser opacos e hipócritas, al menos mientras no seamos capaces de ser otra cosa