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No se mide el valor de un hombre por sus ropas o por los bienes que posee, el verdadero valor del hombre, es su carácter, sus ideas y la nobleza de sus ideales” (Charles Chaplin). El Tribunal Supremo ha decidido aplicar al narcotraficante Laureano Oubiña Piñeiro la sentencia del Constiucional que obliga a restar el tiempo de prisión preventiva de cada condena aunque el preso en cuestión se encuentre cumpliendo ya pena por otros delitos. El narco Oubiña, en prisión desde el año 2000 y que cumple tres condenas por grandes alijos de hachís, había presentado el recurso tras agotar todas las posibilidades ante la Audiencia Nacional. Según la sentencia hecha pública, los 2000 días de prisión preventiva servirán para descontarlos del tiempo de condena. Como ya ha cumplido casi las tres cuartas partes d, la puesta en libertad será efectiva en pocos meses. Ahora yo puedo hacer dos cosas. Una, estar de acuerdo con la reforma del Código Penal del señor Belloch, por la que se rige el ínclito Oubiña, y decir que es de justicia, y callarme como hará la mayoría. O decir que al señor Belloch le habría que dar dos medallas, una por tonto con premeditación y otra por si la pierde. Aquí estamos hablando de tres condenas por grandes cantidades de hachís, que si bien es una droga que los tribunales consideran (erróneamente por cierto), de menos gravedad para la salud, y por lo tanto con condenas más bajas, de reincidencia contumaz y alevosa; con el sólo fin de enriquecimiento personal. Como podeis ver yo he tomado el camino número dos. La defensa de la salud de los jóvenes en el ámbito del consumo de drogas y la denuncia de los grandes traficantes que se lucran a costa de su salud. Tan solo, daros una vuelta por los psiquiátricos, y veréis los resultados del hachís. Tan sólo, enteraros unos y otros, de vergüenza. Este camino nadie lo torcerá nunca, jamás. Aunque el mundo se dé la vuelta, un servidor, siempre estará en el mismo barco.