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RELATIVIDAD Y HEDONISMO

¿Está de moda ser católico? Me lo plantea un amigo devoto ante el abandono de nuestras iglesias por la juventud, bancos vacíos y confesionarios desiertos… Yo pienso que cada época tiene su aquel. No soy teólogo ni analista apologético para escarbar en el meollo de una cuestión limitada entre el relativismo filosófico y práctico y el hedonismo como postura para pasarlo requetebién… ¿Volvemos otra vez a las catacumbas? ¿Nuestras gentes sienten vergüenza de confesar sus creencias? ¿El laicismo nos invade como nueva religión cuando debiera ser neutral y no beligerante? Razonemos, una cosa es admitir el estado aconfesional y otra, muy distinta, los ataques virulentos contra las instituciones y credo católico.

Pero lo cierto es que los imperios más poderosos se desploman, las monarquías más consolidadas rompen sus tronos y las repúblicas más florecientes ruedan a la intemperie… mientras el cristianismo se mantiene vivito y coleando incluidas aberraciones y mártires de esta hora. Muchas ocasiones, cosido al pespunte de naciones que han querido hacerlo suyo, deformando cuanto decía Jesús o intentando tergiversar su réplica a Pilato: “Mi reino no es de aquí”.

¡Qué lejos aparecen las palabras de Menéndez Pelayo sobre la unidad histórica española pese a ser ciertas! El secreto de nuestras creencias, que también un día serán faro para la juventud, son la fe y el amor. O, si empleamos mejores palabras, es la gran fuerza de la esperanza en medio de un mundo que tan a menudo parece estar abandonado de Dios. Contra ello luchan los fieles de los tiempos que corren. Sin hipócritas tartufos de falsos golpes de pecho o ratas de sacristía que cumplen una función social “por el que dirán”…