LA FACTURA DE LA LUZ
No me considero del todo burro, más bien, un humano normalillo, una persona del montón, pero confieso mi casi total inopia a la hora de leer e interpretar el recibo de la luz que, cuando procede, nos envía “amablemente” Gas Natural Fenosa, si vivieran la condesa o su marido, volverían a postrar la cabeza ante vergonzosas situaciones.
Debería existir un diccionario de términos electro-económicos para los que sólo disfrutamos de un magín de mediano alcance. Tengo la última factura recibida y confieso que lo único que entiendo es que me suben el recibo. Y poco más comprendo. ¿Les pasa algo similar a alguno de ustedes? Eso sí, me envían un prospecto de propaganda del museo del Gas de Sabadell, que dice que “en el museo del Gas descubrirán cómo la evolución de la energía ha cambiado nuestras vidas”. Y ello es una verdad como un templo: gracias a las continuas subidas de la luz hemos conseguido ser más pobres. En esto sí que no miente la empresa. Se sabe ya que el recibo de la luz tendrá un nuevo recargo cuando supere un 10% el consumo medio.
El Ministerio de Industria pretende ahora recaudar 280 millones con la medida. Cifras: entre el 2,16% de penalización cuando se exceda entre un 10% y un 110% el consumo medio. Esto implica la subida del recibo de 1,8%. Millones de déficit en 2012: 5.000. El desajuste del sistema eléctrico podría llegar a superar esa cifra, lo que supondría 3.500 millones más de los previsto.
Lean lo que se ha dicho en el departamento del ministro de Industria, señor Soria: “Aunque la aplicación de los peajes progresivos para penalizar el exceso de consumo de acuerdo a la potencia contratada tendrá un impacto nulo en aquellos consumidores que consuman por debajo de la media e incluso para aquellos que consuman un 10% más que la media”, lo cierto es que los hogares que no ajusten su gasto energético verán fuertemente penalizada su factura de la luz.
Más claro: La inmensa mayoría de los hogares españoles, unos 20 millones, deberán ajustar su gasto energético a la media del consumo de la franja de potencia de que disponen si no quieren sufrir penalizaciones en el precio de la energía que pagan.
